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Crítica:

Historias de Nueva York

22.30 / La 2Estados Unidos, 1989 (119 minutos). Director: Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Woody Allen. Intérpretes: Nick Nolte, Rosanna Arquette, Steve Buscemi, Patrick O'Neal, Deborah Harry, Haether McComb, Talia Shire, Giancarlo Giannini, Carole Bouquet, Woody Allen, Mia Farrow, Mae Questel.Lo mejor, al final. Por orden, Scorsese, Coppola y Allen (una parada para respirar) proponen tres historias diferentes con un único punto de conexión: que los tres están juntos y se deben apreciar mucho. Lo de Nueva York no queda claro si no es para despistar. Woody Allen se reserva el último capítulo y arrasa. Edipo reprimido, así se llama su historia, es un viaje al fondo donde anida la verdad más oculta de una frase hecha: Madre no hay más que una y..., llegado un momento, resulta insoportable. El director demuestra una forma envidiable con un delirante capítulo donde se dan cita obsesiones, locuras y complejos. La guinda corre a cuenta de una mágica desaparición (se omite de quién). Apuntes del natural es el título de la más seria o, mejor, cejijunta de las propuestas a cargo de Scorsese. Un artista de musculatura (Nolte), y su pupila se enfangan en una irregular colección de gestos reconcentrados. Los asuntos son la inspiración artística y la transpiración con arte (que no es lo mismo). Con ruido de Dostoievski al fondo, el resultado se queda entre la intensidad y la pretenciosidad. En La vida sin Zoe, Coppola realiza un cuento de niños dedicado a las miradas en blanco. Una niña rica vive sin unos padres siempre de viaje. Ella los unirá. Lo dicho, lo mejor, el matricidio allenígena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de enero de 1997