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El club del Bernabéu no era cabeza de serie

El año sin Europa le pasó factura al Real Madrid: por una vez, acudió a un sorteo en situación desfavorable. Las ventajas que concede el sorteo de los octavos de final de la Copa del Rey benefician exclusivamente a los equipos que se ganaron su derecho a intervenir en competición europea en el curso pasado, hayan sido ya eliminados o no. 0 sea, en este caso, al Atlético, Barcelona, Valencia, Espanyol y Tenerife. Ninguno de estos equipos podían enfrentarse entre sí y constituían una especie de cabezas de serie. El Madrid apareció en el bombo como un conjunto más. Por tanto, no podía darse un Atlético-Barcelona o un Barcelona-Valencia, pero sí un Madrid-Atlético o, como al final ha sucedido, un Barça-Madrid.Otra situación peculiar afectaba al sorteo de ayer. Los dos equipos de Segunda División aún supervivientes, Las Palmas y Lleida, no podían quedar emparejados entre sí. Además, debían comenzar obligatoriamente sus eliminatorias en campo propio. Sus contendientes (Valencia y Celta, respectivamente) fueron los primeros en decidirse. Luego, se sortearon los seis emparejamientos restantes. Y en la casilla seis apareció el plato fuerte: el Madrid, que ya había conseguido esquivar a los otros cabezas de serie, se dio de bruces contra el Barcelona.

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