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Tres muertos y siete heridos en un ataque armado en un bar de Tapachula

Las balaceras en establecimientos por parte del crimen organizado en Chiapas han sido frecuentes en las últimas semanas

Elementos de seguridad acuden al bar 'El Hormiguero', esta madrugada en Tapachula. Policía del Estado de Chiapas

Son apenas los primeros minutos del domingo 26 de abril y los estruendos de armas de grueso calibre quitan el sueño a ciudadanos en una zona céntrica de Tapachula. Sicarios han llegado hasta el bar El Hormiguero y en su tarea criminal han dejado tres comensales muertos y al menos siete heridos, algunos de ellos de gravedad. El hecho ha transcurrido en sólo minuto y medio y después han huido a bordo de un vehículo compacto.

El ataque armado ha devuelto a Chiapas el terror que vivió en 2024 y 2025, cuando el crimen organizado tomaba municipios enteros a caradura, en complacencia de las autoridades. Aunque ahora el discurso de la Administración estatal de Eduardo Ramírez Aguilar presume el retorno de la paz a una Entidad que ha sido utilizada por células criminales para el paso de migrantes y drogas, la disputa por el control territorial de carteles ha vuelto a las calles.

Este ataque criminal es el segundo en menos de 12 días en la suroriental localidad de Tapachula, la segunda ciudad más importante de Chiapas y puerta de entrada a México proveniente de Centroamérica. Once días antes, el 15 abril, cuatro hombres encapuchados a bordo de un sedán color blanco llegaron al acceso principal del bar La Perla, situado en un conjunto de bares y antros denominado Plaza Cafeto, donde accionaron armas de alto poder contra el inmueble e hirieron de gravedad a una mujer de origen cubano.

Días después, en un video difundido por la propia fiscalía de justicia en el Estado, se observa cómo los tiradores descendieron del automotor, corrieron hacia la puerta de acceso y dejaron una cartulina en el lugar, para después salir a prisa y volver a tirotear.

El fiscal estatal, Jorge Luis Llaven Abarca, señaló en ese mismo video presentado que se investigaba a policías municipales de Tapachula por su posible colusión con criminales, ya que en la grabación se vio cómo los uniformados se estacionaron a metros del bar, esperaron la llegada del vehículo con sicarios y prácticamente escoltaron a los delincuentes para que cometieran el ataque.

Tras las primeras indagatorias fueron detenidos tres hombres y una mujer, entre estos los policías municipales Exal Armando y Marvin Valentino, señalados por su posible omisión en el lugar de los hechos.

Desde entonces, Tapachula vive una especie de estado de sitio, con establecimientos a medio aforo por el temor de un nuevo episodio de violencia.

Se extienden ataques

La disputa del crimen organizado no se encasilla sólo entre el Cartel Jalisco Nueva Generación y el Cartel de Sinaloa. Ambos grupos intentan tender sus redes más allá de lo que han logrado acaparar en los meses de batalla en el Estado.

El Gobierno de Chiapas ha aceptado que los grupos criminales están en busca de posicionarse con la venta, distribución de drogas y el cobro de piso en más municipios. De allí que los negocios del giro rojo y de diversión sean los sitios predilectos para las prácticas delictivas.

El oponer resistencia a trabajar de la mano con una u otra organización criminal ha generado la violencia en estos establecimientos de casi todo el Estado , a decir de las propias autoridades.

Esa ha sido la hipótesis desde el ataque que mostraba el devenir de la nueva ola de agresiones, psicosis y plomo en las calles chiapanecas. Ocurrió el pasado 12 de abril en el municipio de Ocozocoautla, en la región central, a escasos 48 kilómetros de la capital Tuxtla Gutiérrez.

Sujetos fuertemente armados irrumpieron en el bar El Profe, localizado en el barrio El Caracol, donde abrieron fuego contra los presentes. En los disparos cuatro hombres murieron, entre ellos un reconocido atleta chiapaneco que convivía en el sitio.

La fiscalía estatal informó que había avances en la investigación y en la identificación de los autores materiales del homicidio de Leonel N, de 22 años; Alexander N, de 28; Bartolo N, de 47; y Wilfrido N, de 44 años.

Relató que los responsables ingresaron desde Berriozábal, municipio vecino, llegaron al bar en motocicleta, permanecieron cerca de una hora al interior, identificaron a las víctimas, cometieron el ataque y huyeron.

“De acuerdo con las líneas de investigación, el hecho está relacionado con una disputa por narcomenudeo en el municipio”, apuntó la instancia de justicia.

Los tres ataques ocurridos en menos de 15 días han obligado a empresarios del sector a reforzar la seguridad en ciudades como Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, Comitán de Domínguez, Palenque, Ocosingo, Huixtla, San Cristóbal de las Casas y otras localidades, ante el temor que los hechos de violencia se repliquen.

El gremio de restaurantes, bares y cantinas ha exigido al Gobierno estatal y federal garantías de seguridad para poder trabajar ante la amenaza del crimen organizado, que busca a toda costa y ya sin tanto sigilo demostrar que el discurso gubernamental no concuerda con la realidad.

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