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TRIBUNA

Cuestión de estilos

El Madrid, el método; el Atlético, la pasión. Son las apuestas escénicas para el duelo madrileño de esta noche. Dos grandes, dos maneras de entender el fútbol, dos sistemas de juego, dos estilos de dirección, casi dos formas de ser se van a enfrentar en el Calderón.La fábrica de adrenalina. El rendimiento de un equipo es el resultado inestable de un complejo sistema de fuerzas y cada entrenador establece su propia jerarquía. Antic no tiene ninguna duda. Intensidad, lucha agónica, juego y competición son sus señas de identidad y los jugadores se identifican abiertamente con la propuesta. Los entrenamientos del Atlético son una sucesión de actividades variadas y de alta intensidad en las que se intercalan ejercicios físicos y habilidades con balón, juegos, situaciones tácticas, rondos y partidillos en un ambiente lúdico y de competición.

Una apuesta emocional. Las propuestas de juego del Atlético se mueven por parámetros semejantes. No se muestra cómodo en las batallas a campo abierto y prefiere las situaciones de guerrillas y emboscadas por sorpresa. Se recupera un balón, Kiko y Caminero apoyan y se inventan algo (pase atrás, apertura a las bandas, pase cruzado ... ) y siempre hay alguien que aparece, de repente, por detrás (Esnáider, Simeone) buscando el remate.

Antic sabe remar en las aguas bravas del Atlético. Sintoniza con la plantilla, con la dirección y con las gradas. Serbio, apasionado, arrogante, seguro de sí mismo, cariñoso con los suyos, conocedor de la esencia del fútbol y de las leyes del vestuario, reivindica su sitio entre los grandes aunque sea a "codazos". Sus resuitados le avalan. Sólo le falta ganar al Madrid.

La seguridad del método. Capello percibe el fútbol desde otra perspectiva. El equipo se construye a partir de las bases sólidas que dan la disciplina, el trabajo sistemático y el rigor metodológico. Nada queda fuera de control. El rendimiento del equipo es el resultado lógico del peso de la razón.

El entorno de los entrenamientos es significativo -ambiente Bauhaus- : jugadores, técnicos y auxiliares uniformados de forma diferente; el material en una zona del terreno perfectamente ordenado; puntualidad extrema y... silencio. Los entrenamientos se estructuran en bloques con contenidos, tiempos de duración, pausas e intensidades perfectamente definidas, dando la sensación de que no van a ser modificadas por ningún motivo. Los jugadores actúan disciplinadamente y sólo se sueltan en los partidillos.

El juego del Madrid. El Madrid es coherente con la filosofía de Capello. El despliegue es global. Los movimientos, especialmente los de defensa y presión al rival, están perfectamente coordinados y sincronizados en toda su extensión. Alkorta, Seedorf y Roberto Carlos ponen el esfuerzo; Hierro, la autoridad; IlIgner, la experiencia. Un entramado táctico difícil de superar. Cuando la magia de los de delante no aparece, siempre queda la eficacia defensiva.

Los conceptos de ataque se elaboran a partir de un rápido envío a la zona de ataque donde se confía en la calidad y la eficacia de Mijatovic, Raúl y Suker. Los balones por las bandas siempre tienen una triple opción de remate -primer palo, segundo palo y lado contrario-. Estrategia militar del que se sabe seguro y superior a sus rivales.

El resultado, esta noche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de enero de 1997