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FÚTBOL SEGUNDA DIVISIÓN

Sólo Iríbar se atrevió a tanto

Garmendia lleva 18 años defendiendo la portería del Éibar

Sólo dos de los mejores jugadores de la historia llegaron tan lejos. Sólo Iríbar y Gento osaron probarse la camiseta de un equipo y no quitársela en 18 temporadas. Ellos ostentaban hasta el inicio de esta campaña el récord de longevidad, de aguante, de fidelidad a unos colores, los del Athletic y el Real Madrid, respectivamente. A esa marca ha llegado, casi de puntillas, José Ignacio Garmendia, de 36 años, que, a diferencia de aquéllos, no tiene quien le escriba, ni quien le halague, ni quien le aplauda, con la excepción de los habitantes de Éibar, en cuyo estadio municipal se presentó un mes de agosto de 1978 para convertir su vestuario en su casa y sus desvencijadas porterías en su guarida. Garmendia es el Éibar. O casi. Que le ha convertido en símbolo, en leyenda viva. Debutó, imberbe y temeroso, en Tercera. Y en un partido de Copa se cruzó con Dios, perdón, con Iríbar. "No me lo podía creer", recuerda. "No sé si le llamé de usted, porque me parece que ni siquiera le dirigí la palabra. Ahí estaba yo, a mis 18 añitos, jugando contra algo así como Dios". Ganó el Athletic, claro. Además, de calle, 2-5. Desde entonces, Garmendia acumula en su retina cientos de imágenes. No todas alegres, no todas con el Éibar arriba. Pero siempre con él bajo los palos. La alineación del Éibar comienza con su nombre desde tiempo inmemorial. Y ni siquiera las hemerotecas desvelan cuántos partidos de Liga ha jugado, aunque él tiene alguna lejana idea: "Deben ser unos seiscientos, aproximadamente". Sí se sabe que ha disputado 308 en ' Segunda División. Y que ha igualado la fidelidad de Gento al Madrid y la de Iríbar al Athletic, 18 temporadas en ambos casos. Y que en su vitrina lucen dos trofeos al portero menos goleado, conseguidos en las temporadas 91-92 y 95-6.Pero él sigue regentando personalmente su carnicería. Porque el fútbol le ha nombrado algo así como el rey de la plata, el más histórico de una categoría, la Segunda División, de la que apenas se conocen sus récords, sus hitos, a veces ni siquiera el nombre de quienes le dieron gloria. Ninguno más que Garmendia, quien carece del reconocimiento del gran público, pero no del de quienes le rodean. Piensa que, como Iríbar y Arkonada, ninguno. Y asegura que su único propósito en una temporada como la actual, en la que el Éibar toca el cielo, es disfrutar. Con o sin ascenso. Claro que si éste llega, ¿qué haría?: "Pensar en el ascenso es un sueño. Y seguir un año más, una utopía. Ahora bien, tengo claro que me quedaría en el Éibar de lo que fuera, de lo que me digan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de noviembre de 1996