Muertos por exigencias del guión

Las televisiones echan mano de soluciones drásticas cuando los actores crean problemas

Las series de televisión se someten cada jornada al juicio de la audiencia y sus protagonistas se moldean en función de la acogida del público. Pero los guionistas tienen en cuenta también las exigencias de los actores: el que no está cómodo, o quien ha orientado sus pasos al cine, o -sobre todo- quien aumenta inesperadamente su caché es liquidado sin contemplaciones. Esto es lo que ocurre ahora en Menudo es mi padre, que Antena 3 emite los jueves.Kity Mánver, que interpretaba a la mujer de El Fary, en esta serie, declaró no sentirse a gusto en su papel y aprovechó para pedir un sustancioso incremento de sueldo. Tras largo debate, los guionistas optaron por diagnosticarle un tumor en el oído que acabó siendo mortal. Antes, barajaron otras opciones. "Una de ellas era el abandono del hogar. Pero pensamos que si una madre deja a la familia resulta duro en una comedia. Concha Velasco lo hizo en Yo, una mujer y la audiencia lo rechazó", comenta Manuel Ríos, guionista de Menudo es mi padre.

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Algo parecido puede ocurrir ahora con el propio Fary. El cantante negocia con la cadena su continuidad en la serie -capaz de hacerle sombra a Lina Morgan en el ranking de audiencia- tras los 27 capítulos contratados. Los guionistas están elaborando un final ambiguo que incluya varias opciones para el cantante-taxista.

La serie experimentará también la salida del hijo mayor del matrimonio protagonista, Juanvi. El actor Daniel Guzmán hace frente a compromisos teatrales. Los guionistas pensaron desde alistarle a la mili a encontrarle un trabajo fuera del hogar. "Su desaparición definitiva, en una serie donde el núcleo familiar es fundamental, resulta muy complicada", comenta Manuel Valdivia, coordinador del equipo de creadores de GECA. De modo que se ha buscado un sustituto por las bravas. Tras dos capítulos sin aparecer en pantalla, su personaje regresa encarnado por Borja Egea, actor que ha alcanzado popularidad por un anuncio de Telefónica.

En la pequeña pantalla los cambios de actores se han apoyado a veces en argumentos rocambolescos. Cuando Juan Echanove abandonó Hermanos de leche, los guionistas de Antena 3 forzaron un accidente, acompañado de una operación de estética por la que Echanove adquirió la forma física de José Miguel Monzón, El Gran Wyoming. En Canguros, el productor eliminó a las actrices Silvia Marsó y Lia Champan.

La salida de la primera dependienta de Farmacia de guardia, también en Antena 3, se justificó con un inesperado matrimonio. Maruchi León dejó la serie para emprender proyectos en cine y teatro. Antonio Mercero sustituyó a la manceba con África Gozalbes. Según Mercero, "la nueva ayudante de farmacia tenía que ser opuesta a Pili. Seguir por el mismo camino de tontita hubiera sido un error".

En otras ocasiones, los guionistas hacen piruetas en la trama para evitar que las circunstancias físicas de un actor perturbe la evolución de la serie. Éste es el caso de Ana Duato, cuyo embarazo es obviado en Médico de familia (Tele 5) mediante los más variados recursos. Algunos capítulos han sido grabados alterando el orden de emisión. La actriz aparece en primeros planos o de espalda hablando por teléfono para no evidenciar su estado. Y, cuando ya no se pueda seguir disumulando, los guionistas han decretado ya para ella unas vacaciones forzosas en Almería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de noviembre de 1996.