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MOTOCICLISMO

La herencia del campeón

Gelete, hijo de Ángel Nieto, se estrenacomo ganador en el circuito de Cataluña

A lo largo de su extensa carrera deportiva, Ángel Nieto, el piloto más laureado del motociclismo español, acumuló 13 títulos mundiales y 90 victorias en grandes premios. Sin embargo, vestido de cuerpo y sobre el asfalto, nunca vivió una jornada tan emotiva como la de ayer. Jamás, sufrió como lo hizo encerrado en una cabina de comentarista de televisión, cuando su hijor mayor, Gelete, cruzó- la meta del circuito de- Cataluña -como vencedor de la última carrera del campeonato de Europa de 125cc.Gelete Nieto de 19 años, conquistó el primer triunfó de su breve historial, dos temporadas después de su debut como piloto. En su estreno como visitante del cajón más alto del podio le acompañó el hombre que tutela sus primeros pasos como profesional de la moto. Con la segunda posición, detrás de su pupilo en la escudería Airtel-Aprilia, Jorge Martínez Aspar se proclamó campeón de Europa. En suberbikes, otro piloto español, Idalio Gavira (Honda), conquistó también el título continental.

Ángel Nieto no pudo narrar el triunfo de su hijo en la retransmisión de TVE. Pudieron más la emoción y las lágrimas de alegría. A pesar de que ya empieza a acostumbrarse a su nueva situación de padre sufridor al famoso 12 + 1 se le hizo un nudo en la garganta. No encontró palabras, aunque había tenido tiempo -para buscarlas, pues la victoria de Gelete fue clara. Acabó con más de segundos de ventaja sobre Aspar, después de haber dominado toda la carrera.

El éxito de ayer en Montmeló,desanimará a los críticos que Gelete ha tenido desde que descubrió la tardía vocación de seguir los pasos de su padre.

Incluso el propio pluricampeón se mostró reticente. A pesar de haberlo mamado, hasta los 16 años el muchacho prácticamente no había subido a una moto. Y, de repente, quiso ser piloto. "Al principio yo no quería que se dedicara a esto porque lo paso fatal", cuenta -Nieto padre, "pero cuando vi su convencimiento, decidí que lo mejor era apoyarle".

El peso del apellido no inquieta a Gelete, un tipo sencillo que ha hecho muchos amigos entre sus colegas. "No quiero ser como mi padre", dice. "Eso es imposible, porque él es el mejor. Yo lo único que quiero es ser piloto". Ayer en, Montmeló demostró, con su victoria, que de verdad puede serlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de octubre de 1996