FÚTBOL NOVENA JORNADA DE LIGA

El Deportivo peca de soberbia

Las señas de identidad que mejor definen al Racing de Marcos Alonso es' tal vez, su demostrada condición de equipo desmitificador, capaz de tutear ' a quienes exigen por su linaje tratamiento de usía y capaz también de subirse a las barbas del equipo más pintado. En los primeros compases de la, Liga ya dejó al descubierto la vulnerabilidad del Valencia (32), más, tarde la del Barcelona (1-1) y Real Madrid (2-2), tres escuadras que pasan por ser las cadenas de montaje mejor sincronizadas en la fabricación de goles de todas las marcas. A todos estos dioses del olimpo futbolístico español ya les hizo ver el modesto Racing su condición dé mortales. Recuerda que eres mortal, se decía a los aurigas envanecidos por sus victorias en la Fórmula 1 romana.Desoír ese lema-ciertamente aleccionador puede, traer malas consecuencias y si no que se lo pregunten a John Toshack, que ayer expió en El Sardinero su pecado de soberbia. Su planteamiento de, neto carácter ofensivo, con tres delanteros en punta, denotaba cierto menosprecio de un rival que permanece invicto ante los invictos.

Ante el Deportivo se repitió la historia de David y Goliat. El pez chico se comió nuevamente al pez grande. El cuadro firme y compacto, sin apenas fisuras del galés John Toshack confirmó- la tendencia racinguista de hacer añicos a todos los tigres de papel que le salen al paso. El Depor no es un mito. Su juego se halla cerca de la realidad. Es un cuadro plagado de estrellas que juega con los pies en la tierra, a pesar de que Fran, Rivaldo y Martins parece que sobrevuelan el espacio celeste, como las figuras de pintor Chagall, pero sin el aire endiosado de otros futbolistas que no parecen de este mundo.

Marcos Alonso trazó ante El Coruña el mismo dibujo táctico, sin apenas retoques, que tan buenos resultados le ha dado hasta ahora. Un equipo serio, disciplinado ,bien posicionado en el campo, donde el conjunto prima sobre las individualidades. De todas formas, el equilibrio entre líneas fue ayer más un deseo que una realidad. Contactar con la única punta de lanza, el ruso Besechastnykh era una tarea harto difícil por encontrarse tan alejado de sus compañeros como de la estepa rusa de la que procede.

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