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El PSOE considera ahora "muy difícil" pactar con Anguita

Un muro se ha levantado entre el PSOE e Izquierda Unida después de que el secretario general del PCE, Julio Anguita, reivindicara el estado republicano y abriera la posibilidad de abandonar el consenso constitucional. Esta semana ambas formaciones políticas debían fijar una cita para que sendas delegaciones estudien las materias parlamentarias en las que pueden coincidir. "Las palabras de Anguita tienen para nosotros unas consecuencias muy serias y pone muy difícil la posibilidad de llegar a acuerdos", señaló ayer el secretario de organización del PSOE, Ciprià Ciscar.

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El asunto tiene para los socialistas otra vertiente. "Mientras hablamos de la República no hablamos del Gobierno", ironizó Francisco Fernández Marugán, responsable de Administración y Finanzas.Los miembros de la comisión permanente del PSOE, encabezada por el secretario general, Felipe González, incluyeron ayer en su primer análisis tras las vacaciones del verano el discurso de Anguita en la noche del sábado durante la fiesta anual del PCE. De momento se quedaron con las "consecuencias" y dejaron para la reunión de la comisión ejecutiva federal del próximo lunes un análisis más exhaustivo y la búsqueda de respuestas a las razones que han llevado a Anguita a suscitar tales asuntos.

Lo cierto es que el clima que hoy reina en el PSOE se aleja del que existió en el mes de julio, después de celebrar una reunión con un grupo de dirigentes de IU. Era la continuación de la entrevista mantenida entre González, secretario general del PSOE, y Anguita, coordinador general de IU.

La conclusión de aquella reunión fue la de que a mediados de septiembre Cipriá Ciscar, por el PSOE, y Víctor Ríos por Izquierda Unida se pondrían en contacto para fijar una fecha en la que delegaciones de cuatro personas por cada grupo examinarán con un listado los asuntos en los que pueden ponerse de acuerdo. A la manera metódica auspiciada por Anguita, una vez seleccionados los temas de coincidencia se estudiarían sector por sector posibles acuerdos, incluso con expertos de cada fuerza política si fuera preciso.

Todo esto corre ahora cierto peligro a la vista del malestar que la disertación de Anguita ha producido en el PSOE. Tampoco extraña demasiado esta sensibilidad de los socialistas hacia todo lo que venga de "los comunistas" por su especial dificultad histórica en relacionarse con ellos. En el comité federal del PSOE del pasado julio se dio el visto bueno a que se intentara negociar con IU, aunque hubo voces que pusieron de manifiesto "la dificultad" de muchos dirigentes del PSOE no sólo para pactar sino incluso para debatir con Anguita.

Los miembros de la comisión permanente del PSOE, en presencia de González, constataron ayer las dificultades. Ciscar fue bastante explícito. "Si una persona dice que puede romper el consenso constitucional nos pone muy difícil que vayamos a negociar con él, por lo que vemos graves dificultades para el entendimiento".

Desde la dirección del partido socialista también se ve otra vertiente del asunto, cual es la eventual satisfacción del Gobierno al quedar resguardado tras la espesa polvareda de polémica levantada por Anguita en la noche del sábado. "Mientras hablamos de la República no hablamos del Gobierno", se quejaba ayer Fernández Marugán. "¿Qué pasa con el recetazo, qué pasa con los Presupuestos, qué pasa con las pensiones?", se preguntaba el responsable de Administración y Finanzas del PSOE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 1996

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