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Tribuna:

Eso se avisa, Tony

Poco que contar. De salida hemos ido muy tranquilos cuando pensábamos que iba a ser rápido, pero el MG quería amarrar la carrera para ver si Baldato cogía bonificaciones en las metas volantes y se ponía líder. Sin embargo, en la única que disputó también entró Jalabert, y sólo le pudo limar un segundo al francés.Después de ese momento, hubo muchos ataques y la cosa se aceleró hasta que salió un italiano al que se unió poco después Aiarzagüena. Entonces se produjo un parón en el pelotón y los dos cogieron bastantes minutos tranquilamente, pero sólo hasta que los equipos de los sprinters cogieron las riendas. En esos instantes, la ONCE mostró muchísima sangre fría, porque Aiarzagüena sólo está a un minuto de Jalabert en la general y le cogía el liderato. Le dejaron coger más de ocho minutos sin inmutarse. Pero cuando se pusieron los de los sprinters -el MX Onda y el Mapei sobre todos- empezamos a ir deprisa de verdad y cayeron enseguida.

Estoy sorprendido por la altísima media de la etapa, casi 45 por hora, y eso que el aire sólo sopló de espaldas al principio; luego fue de cara y un poco de lado. Sabíamos el peligro que había en los kilómetros finales, pero de costado sólo sopló un par de kilómetros y no hubo tiempo a montar ningún corte. Y fue pararse el aire y caer un chaparrón tremendo que nos ha empapado.

Menos mal que la llegada era sencilla -sólo una curva y dos rectas- y que no estaba mojado. Pero con lo poco que nos gusta el agua, es preferible que llueva a que haga viento.

Tácticamente, la ONCE ha aprovechado que tiene muchos corredores muy bien colocados en la general para inflitralos en todas las escapadas. Así quieren meternos miedo y tenemos en alerta constante. Pero los ataques del día han sido los protagonizados por Tony Rominger.

Su director no decía que eran de broma, pero yo creo que es que le tocaba hacer series fuertes en su entrenamiento para el Mundial. Arrancó una vez fortísimo y luego se paró para mear; después volvió a atacar muy fuerte, a toda velocidad. Menos mal que se ha parado, pero eso se avisa, Tony.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de septiembre de 1996

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