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Se va la épica más sincera

"Nos pinchábamos nosotros mismos. Llevábamos nuestro maletín. Siempre había un compañero que te decía: 'Con esto andas más, vas a ir más alegre'. Y como todos lo hacían, tú también". Ningún ciclista ha sido jamás tan sincero ni tan valiente como el Tarangu, para decir la verdad que tantos han vivido y sufrido.En noviembre de 1993 molestó la tremenda hipocresía que ha presidido siempre el durísimo ciclismo. En España y fuera de España se criticaron sus palabras, aunque todos reconocieran que eran verdad. Felice Gimondi llegó a decir: "Si sabía todos esos secretos podía haberlos desvelado antes y no 20 años después".

Fuente no lo dijo en su momento porque bastante tuvo con intentar seguir su carrera ciclista cuando ya los problemas renales le empezaban a pasar factura. Luchó hasta con los médicos para retrasar una retirada que se convirtió en inevitable. Inyecciones, pastillas y esfuerzos no habían sido precisamente una buena dieta para sumar a la escarlatina que sufrió con nueve años y que además de afectarle al riñón le dejó 11 días ciego.Fuente ha pagado caro el precio de sus éxitos, pero quedará para siempre como uno de los ciclistas más carismáticos. No ganó el Tour o el Giro porque sólo era un escalador. Pero ¡qué escalador!

El Tarangu ha sido un adelantado en todo. Hasta en irse en pleno Tour y sin esperar, por tres meses, a cumplir los 51 años. Pero deja la épica más sincera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de julio de 1996