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ATLETISMO: GRAN PREMIO DE SEVILLA

Parra cae ante Téllez y los africanos

Roberto Parra, la nueva gran estrella del atletismo español, no digirió bien la marea africana ayer en los 800 metros del Gran Premio de Sevilla. Perdido desde el principio en una carrera loca como suele ser habitual con los hombres de color en la pista, sólo pudo ser quinto tras el cubano Téllez -otro africano de origen- y dos kenianos. La jornada fue toda una experiencia para el futuro de Parra.

Era lo más parecido a una tórrida tarde de verano en Atlanta: Sevilla, 6 de junio, 36 grados a la sombra. Roberto Parra, de 20 años, conocía ya que Giuseppe D'Urso había establecido el techo del año en 800 metros hacía escasamente 24 horas, en Roma. Parra había destrozado a D'Urso en la Superliga Europea cinco días atrás y encaraba una prueba especial en la reunión atlética de la Isla de La Cartuja: unos 800 metros preparados por el cubano Norberto Téllez para tomarse el pulso olímpico. No fue la carrera de Parra, fue la de Téllez. El cubano saldó la carrera con su mejor registro personal, ganando con una buena marca (1.45.01). El mediofondista español encajó su primera derrota de la temporada llegando a la meta en quinto lugar con un tiempo de 1.46.54, rebasado también por dos kenianos Bernard Kisilu y Robert Kibet. Era la primera vez que Roberto Parra medía su zancada a la de atletas africanos. Y fue una carrera ingrata cuyo rapidísimo lanzamiento impidió al machego hacer cálculos. Roberto Parra dijo en la víspera que Sevilla podría ser una magnífica piedra de toque para los Juegos Olímpicos. Pero a estas horas ya lo ha olvidado: Sevilla no es Atlanta ni nada que se le parezca. Roberto Parra mantiene intacto su porvenir. Lo de ayer sólo fue una anécdota.La decepción en la prueba de 800 metros desvió la atención del público sevillano. Simultáneamente, otro cubano, Eliezer Urrutia, establecía el récord del Gran Premio Diputación de Sevilla, al volar en el triple salto hasta los 17.70 metros, la segunda mejor marca mundial del año. Horas antes, en Roma, el británico y. plusmarquista mundial Jonathan Edwards sólo había acreditado 17.55 metros. Cuba concentraba casi todo el protagonismo de la reunión. Poco antes, Ana Fidelia Quirot Ilegó sobrada a la nieta en el 800 femenino, estampando la mejor marca mundial del año: 1.58.86 minutos. No desentonó en esta carrera la española Ana Amelia Menéndez (2.01.16).

Tras la discreta actuación de Parra, Cacho era la última esperanza española en los 1.500. El campeón del mundo en pista cubierta, Hicham El Gerrouj, ganó con autoridad en 3.32.94. Cacho llegó casi tres segundos después y Mateo, Cañellas no rebajó la mínima para Atlanta, estable en 3.36. Pero los dos subieron al podio: fue el único consuelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de junio de 1996