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19 AÑOS DESPUÉS

La Liga de Antic

La mano milagrosa del preparador serbio conduce al Atlético a la conquista del noveno título de su historia

Sufriendo de forma angustiosa y dando todo tipo de complicados rodeos, como obliga la idiosincrasia de su escudo, el Atlético regresó al paraíso. Conquistó su noveno título de Liga, el primero de su era moderna, la de Gil, y el primero también que consigue adornado con el doblete. El equipo que reconstruyó Antic el pasado verano ya forma parte de la historia sagrada de esta institución. Su éxito adquiere carácter de gesta y quedará enmarcado de por vida en la memoria de todos los atléticos. Para la veneración.

La gloria se hizo de rogar. Pero apareció finalmente, detrás de la última jornada. La Liga se vistió definitivamente de rojiblanco. Tras un final agónico, el Atlético cantó el alirón y conquistó el noveno título de su historia. Lo hizo en su casa, arropado por su gente y en un inolvidable ambiente de fiesta. El partido de ayer ante el Albacete pasará a la posteridad como una de las fechas mágicas del colchonerismo. Fue la reunión del título. Y así quedará para siempre. La competición, eso sí, dejó otras cuantas citas claves. Radomir Antic, el entrenador del milagro, el apeIlido que tendrá colgado esta Liga de por vida, accedió a seleccionar las fechas que, según su criterio, fueron más importantes.Atlético-Real Sociedad (4-1)

Primera jornada (3-IX-95). "Se empezó perdiendo 0-1 y por el ambiente flotó el fantasma de años anteriores, de un Atlético que nunca reacciona cuando va contra el marcador. Pero el equipo supo mantener la calma y tener fe en sus posibilidades. Se demostró a sí mismo capacidad de estabilidad psicológica. Y se convenció de que si haces las cosas bien, no tienes que estar pendiente de que una jugada te salga. El Atlético empezó a creer de verdad ese día en lo que estaba haciendo. Fue un partido determinante, el preludio de una temporada bien hecha".

Real Madrid-Atlético (1-0)

13ª jornada (18-XI-95). "Habíamos ganado en Bilbao y en Santander con autoridad, sólo habíamos encajado tres goles en 12 partidos y ninguno de ellos fuera de casa... Pero la gente se seguía preguntando como encajaría el equipo la primera derrota. Y la primera derrota llegó, además en el Bernabéu. Pero no hubo ningún trauma. Sobre todo, porque la derrota no fue consecuencia de la superioridad del rival. El 1-0 no influyó en el rendimiento posterior del equipo. Perder contra el Madrid no desestabilizó".

Atlético-Barcelona (3-1)

16ª jornada (9-XII-95). "Era el rival grande al que todo el mundo señalaba como la prueba de fuego de este equipo. Y lo importante no fue que se le ganó, sino la forma. Fue impresionante en todos los aspectos. Una victoria reconocida que nos sirvió para ganar credibilidad de puertas para afuera. Fue otro triunfo determinante. Demostramos al exterior que somos un buen equipo. Técnica y tácticamente fue un partido casi perfecto: supimos llevar fuera de su lugar a jugadores que marcaban individualmente".

Sporting-Atlético (1-2)

25ª jornada (3-II-96). "Al equipo le faltaba gente y se volvía hablar de que teníamos un plantilla muy corta. Faltaba otra vez Kiko y se habían encendido todas las alarmas. En realidad, pese a nuestra regularidad, sentíamos que la gente nunca apostaba por nosotros y que teníamos que demostrar continuamente que esta aventura no era el sueño de una noche y que no éramos un globo sonda a punto de pinchar. Se ganó con tremenda autoridad en un campo complicado".

Espanyol-Atlético (0-2)

27ª jornada (18-II-96). "Veníamos de perder en casa ante el Sevilla y necesitábamos una reacción. Además, el Barcelona había ganado 1-2 en Oviedo y se acercaba a cinco puntos. Una ocasión única para empezar a presionarnos. Sobre todo porque estábamos ante un rival muy complicado, muy competitivo y que estaba en forma. Ganar en Sarrià, donde nadie lo había hecho desde muchos meses antes, fue otra de las hazañas del campeonato. Nos valía el empate, pero era importante dar un golpe de autoridad. El Atlético jugó un fútbol unido, agresivo y potente, como a mí me gusta. Fue una confirmación más de nuestra capacidad".

Barcelona-Atlético (1-3)

37ª jornada (19-IV-96). "Tropiezos en casa contra Valladolid, Zaragoza y Madrid permitieron a los demás recortar la ventaja e insistir con lo de la presión. Por eso, de alguna manera éste fue el partido de la Liga. Era un partido de seis puntos: le quitamos tres al rival y nosotros ganamos otros tres. Bueno, de siete puntos, con el goalverage. Y fue, como en la final de Copa, una oportunidad de demostrar que en este momento somos superiores al Barcelona. También nos valía el empate, pero nosotros no hemos especulado en toda la Liga con nuestro juego en función de un resultado. Ese día ganó la personalidad y el carácter".

Atlético-Valencia (2-3)

38ª jornada (26-IV-96). "Fue un punto bastante negro, porque habíamos tenido antecedentes en los que fuimos superiores. Los últimos resultados en casa habían sembrado inquietud. Pudimos haber calculado con el resultado, pero una vez más el Atlético se fue arriba. Y demostró gran capacidad de sacrificio. Fue dos veces detrás del marcador, empató las dos veces y siguió buscando la victoria. Nunca se conformó con el empate. Se perdió el partido pero se conservó la filosofía de club".

Compostela-Atlético (1-3)

39ª jornada (3-V-96). "De pronto, había que demostrar otra vez todos nuestros valores. Después de un resultado adverso en casa, el equipo necesitaba encontrar una reacción. En realidad, ésa ha sido siempre para nosotros una característica: reaccionar fuera a un mal resultado en casa. Una vez más, demostramos que en los momentos difíciles siempre nos sobreponemos. Nunca tuvimos dos resultados negativos seguidos. Eso nos ha dado mucha seguridad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de mayo de 1996