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BALONCESTO

El TDK Manresa prolonga el "suspense"

El equipo catalán fuerza el quinto partido

Nadie ha llegado aún a la cita que coronará al campeón de la Liga. El TDK forzó ayer el quinto encuentro, el desempate agónico de esta cargadísima semifinal por el título. El suspense se posterga. Y tendrá solución en Manresa, el martes. El equipo de Salva Maldonado se ganó a pulso recuperar la condición de candidato. Llegó al cuarto encuentro algo más sereno que su rival, a pesar del enjambre en que se convirtió el Palacio de San Pablo.Creus (27 puntos), además, se llevó la condecoración de la tarde. Ganó la partida al base prestidigitador, Michael Anderson, convirtiéndose, junto a Williams, en el dueño del partido. El TDK, no obstante, flaqueó al final: tras cobrar nueve puntos de ventaja, dejó que el Caja San Fernando se le echara encima y dispusiera de tres posesiones para empatar. También ahí se fraguó la nueva coyuntura de la eliminatoria (empatada a dos triunfos): los de Petrovic dilapidaron tres intentos triples en su afán de ver el tanteo de su lado después de una larga espera en desventaja.

El arranque del litigio fue de lo más heterodoxo: Richard Scott, no precisamente un especialista, anotó un triple que puso la distancia más larga posible. Se trataba de intimidar a los manresanos de sopetón, un ejercicio de presión insuficiente porque al poco se notó que aquello era una guerra de nervios. El parqué se llenó de desperdicios: nadie aprovechaba las posesiones.

La batalla tuvo tal fragor bajo los aros que se cobró buena parte de la vida del Caja. Warren Kidd huyó al banquillo cargando su tercera falta antes del minuto 13. El TDK llegó tarde a la cita, pero llegó. Williams, que ya llevaba algún tiempo aseando la estadística de su equipo, encontró un mejor acompañamiento: Tellis Frank salió de su agujero. Entre ambos se apoderaron del espacio aéreo. Coincidió, lógicamente, con la forzada ausencia del máximo reboteador de la fase - regular.

Creus siguió creciendo por encima de todos. Además, el Caja San Fernando volvió a quedarse sin Warren Kidd. El equipo de Petrovic perdió del todo el gobierno de los tableros. Por ahí empezó a escurrirse del pleito (con 59-66 se alcanzó la nueva ausencia del pívot local). La ventaja en la zona empezó a derramar su sentencia. Más aún cuando Scott (25 puntos) se cargó de personales y se entregó a Harper Williams. El Caja estaba cojo y herido en la pierna buena. Con el partido empinado (nueve puntos de diferencia a favor del TDK), Petrovic devolvió a Kidd a la pista. El Caja se la jugó en todo el campo y a punto estuvo de rescatar el resultado. Volvió el pellizco al graderío y el equipo catalán tembló. Pero fue el propio Caja San Fernando el que sucumbió en ataque en situaciones límites.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de mayo de 1996