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CARTAS AL DIRECTOR

Derecho al trabajo

La Fiesta del Trabajo del Primero de Mayo surgió para exigir la reducción de la jornada laboral a ocho horas, a fin de poder vivir de un modo más equilibrado, digno y humano. A pesar de los enormes avances en la mecanización y automatización realizados desde entonces -hace un siglo- la jornada laboral sigue en las ocho horas, impulsada por los intereses de quienes desean que los trabajadores en activo sean pocos y muy manejables por su adicción consumista.Se ha ido formando de ese modo una carta laboral predominantemente masculina, de edades intermedias y -a nivel mundial- blanca, que defiende su dañino privilegio de trabajar y consumir demasiado. Así no sólo se privan esos mismos trabajadores de una vida más sana y equilibrada, sino que arrebatan su modo de sustento a los demás trabajadores y contribuyen a una prematura y suicida mecanización que- directamente y de rechazo- arruina ecológicamente nuestro planeta. Sólo la reivindicación eficaz para todos del derecho a un trabajo moderado y satisfactorio -que permitiría a todos un adecuado consumo- puede darnos, conforme al genuino espíritu del Primero de Mayo, un futuro con mayor justicia, igualdad, paz y equilibrio ecológico.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de mayo de 1996