DEL SILLÓN MUNICIPAL A LOS URINARIOS
Luis Grajera, ex alcalde socialista de Montijo (Badajoz), ha descendido bruscamente desde el paraíso de los políticos al purgatorio de los mortales, y lo ha hecho a golpe de una larga y penetrante inyección de olores que diariamente martillean su nariz. Porque Luis Grajera, alcalde de Montijo (15.000 habitantes) entre 1987 y 1995, ha sustituido el sillón municipal y el bastón de mando por una. tambaleante silla y un rollo de papel higiénico a la puerta de los servicios públicos, su destino laboral desde el pasado lunes. El ex alcalde, militante ahora del Siex, un partido formado en torno a disidentes socialistas, es funcionario público: lector de contadores de agua. Pero desde el pasado día 11, tras ser dado de alta de una enfermedad, el actual regidor, miembro del Partido Popular, le encomendó como tarea vigilar las letrinas municipales. "Una canallada", dice Luis, quejándose de que también le han rebajado la categoría profesional. Grajera, sentado a la puerta, espera la llegada de algún usuario. "Y desde las ocho de la mañana hasta que me voy mato el tiempo contando las meadas y defecaciones. Me han dicho que el jueves, día de mercadillo, puedo llegar a contabilizar hasta 300", dice en tono sarcástico sin poder contener la tristeza. Sufre en silencio, aunque le estimula que sus paisanos "de las más diversas ideologías" estén de acuerdo con él en que "eso es una canallada".


























































