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Los nuevos vehículos de los bomberos combaten ácidos y calles estrechas

Los bomberos de Madrid pueden desde ayer llegar a las casas embutidas en calles estrechas, como las que jalonan el centro de la ciudad, gracias a una nueva autoescala de 24 metros de alto que ayer fue presentada junto a otros nueve vehículos. Entre ellos estaba también un camión especial con todo lo necesario para la evacuación en caso de accidentes con sustancias corrosivas. Los 200 millones que han costado esperaban desde 1994 a que el Ayuntamiento se decidiera a gastarlos.

"Nosotros saldríamos a apagar incendios con esa bomba de hace dos siglos, pero mejor si disponemos de medios técnicos más modernos", decía ayer el suboficial de bomberos Luis Millán, de 39 años, los 18 últimos dedicados a salvar vidas jugándose la propia. La antigua bomba a la que se refería destacaba por su sencillez frente a los modernos vehículos, de un rojo reluciente, presentados ayer en la plaza de la Villa.Los bomberos municipales explicaban para qué servían los instrumentos, trajes y coches allí expuestos. "Con ese colchón, una persona se puede arrojar desde un sexto piso con poco riesgo, porque está dotado con cámaras de aire que amortiguan el golpe y no le hacen rebotar", explicó el sargento Ramón Navarro, de 40 años y también 18 como bombero.

A su lado, sobre el suelo, estaban expuestos los contenedores para sustancias peligrosas y trajes especiales ignífugos y aislantes para líquidos corrosivos. Todo ello cabe en el vehículo para accidentes especiales, dotado con bombas para bloquear la pérdida de líquidos peligrosos. "Si se abre una fisura en un camión", explicaba un bombero, "se aplica esta bomba, que bloquea la rotura y sirve para vaciarlo en estos contenedores especiales". En estos casos, los bomberos se cubren con los trajes especiales para llegar al centro del siniestro, y después se limpian en la ducha portátil que también viaja en este camión. En cualquier caso, los desechos van a parar a los mismos contenedores.

Poco después, el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, estrenó la autoescala y subió en ella 24 metros acompañado por el director del servicio de extinción de incendios, Pedro Gallardo, quien al bajar señaló: "Ahí arriba, el alcalde ha prometido todo lo que queramos para los bomberos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de marzo de 1996

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  • La inversión de 200 millones estaba prevista desde 1994