Brundle, entre el milagro y el coraje
El británico Martin Brundle vivió ayer entre el milagro y el coraje en Melbourne. Primero se salvó de un gravísimo accidente nada más comenzar el Gran Premio de Australia de Fórmula 1. Salió por su propio pie, ileso, pese a que su Jordan voló tras golpear por detrás, a 290 kilómetros por hora, al Sauber de su compatriota Johnny Herbert, dio varias vueltas de campana, chocó contra la valla de protección y se rompió en dos. El piloto, en cuanto fue examinado por los médicos de urgencia, se fue corriendo en busca del oficial de la Federación Internacional para que le dejara volver, a salir. "Le demostré que estaba en buena forma. No había venido a Australia para ver la carrera sentado", dijo. Con el segundo coche frío -neumáticos y frenos- volvió a chocar, esta vez con el brasileño Diniz, y ya tuvo que abandonar.


























































