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La previsión de un 15% más de beneficios en las eléctricas desata el temor a ofertas extranjeras

Las compañías eléctricas españolas (grupo ENDESA, Iberdrola, Sevillana de Electricidad, Unión Fenosa, Fecsa, Hidrocantábrico ... ) empiezan un ejercicio con perspectivas excelentes de negocio y el temor mal disimulado a que compañías eléctricas europeas quieran aprovechar la situación y pretendan entrar en el capital de alguna española, haciendo uso de ofertas públicas de adquisición (OPA). Según las proyecciones recogidas por EL PAÍS entre varios analistas empresariales, las eléctricas reducirán este año su deuda en un billón de pesetas sobre los 3,3 actuales y aumentarán sus beneficios globales entre el 10% y el 15%.

Estas buenas perspectivas explican el temor de algunas empresas, como Iberdrola o Unión Fenosa, a que compradores extranjeros se lancen al mercado español; lo que se conoce como sindrome de OPA.Las proyecciones financieras de las empresas eléctricas para este año son notables. Según las opiniones consultadas por EL PAíS entre analistas financieros, los cálculos casi generalizados subrayan una reducción importante del endeudamiento, en torno a un billón de pesetas, con lo cual la deuda total quedaría en aproximadamente 2,3 billones de pesetas; y una subida importante de los beneficios (netos, después de impuestos), entre el 10% y el 15%, a pesar -o, para ser más exactos, con independencia- de la congelación de tarifas decidida por el Gobierno.

El hecho más importante que influirá en la reducción de la deuda es el plan de titulización de la deuda nuclear, que liberará las cuentas de las eléctricas de 718.000 millones. Los casi 300.000 millones restantes proceden del ejercicio normal de reducción de deuda cada año. El recorte de la deuda produce otro efecto importante, que es el descenso de los costes financieros, calculado en el 17% por año... al menos hasta el año 2000.

Crecimiento de la demanda

El recorte de la deuda del sector está fundamentado en dos hechos. El primero es el aumento continuado del cash flow del sector, producido a su vez por un crecimiento continuado de la demanda y por el descenso de los tipos de interés. Como las compañías eléctricas no invierten en nuevas plantas de generación, el resultado es una aceleración en el recorte de la deuda. Por esa razón, todas las proyecciones apuntan a una situación muy satisfactoria de las empresas eléctricas hasta el año 2000, porque se entiende que hasta esa fecha no serán necesarias nuevas inversiones, según las estimaciones realizadas hasta el momento.Las excelentes perspectivas financieras en las eléctricas han provocado, paradójicamente, un temor, bastante extendido, a que empresas extranjeras quieran entrar en el capital de las españolas. Este temor se conoce como síndrome de OPA. Varias razones alimentan este temor, y la más importante es que, en las condiciones actuales, las empresas tendrán un periodo de crecimiento sostenido de beneficios en los próximos cuatro años.

Puntos débiles

A esta perspectiva hay que sumar el hecho de que España, con el Reino Unido, es el único país europeo donde se da un mercado (relativamente) abierto de acciones eléctricas, aunque es bien cierto que el Gobierno ha frenado alguna pretensión de empresas europeas de entrar en eléctricas españolas. También hay que tener en cuenta situaciones específicas. Los mercados entienden, por ejemplo, que hay puntos débiles en el capital de Unión Fenosa -la participación de ENDESA, incluso la del Banco Central Hispano- que pueden ser explotados por inversores extranjeros.En la actualidad, la belga Tractebel y la alemana RWE tienten acuerdos de asociación con. Iberdrola y ENDESA, respectivamente, que establecen intercambio de participaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de febrero de 1996

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