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La campaña metafisica de Anguita

Para recuperar el voto del desencanto IU hará hincapié en que el PSOE es izquierda pero está en la derecha

Julio Anguita, coordinador general de IU, se lanza a la campaña electoral en clave metafísica: ser o estar. Va a ser el eje de un discurso que trata de no agudizar las aristas más duras que le enfrentan al PSOE, o, como él dice, "a lo que el PSOE representa". Pero no es fácil dar un salto como ése en lo que, dentro incluso de IU, algunos consideran, un discurso contradictorio entre la integración y la tesis de las dos orillas que sitúa a IU frente a todos, incluido el PSOE. ¿Y qué es el ser o estar? Muy fácil. Es el problema de los dos grandes partidos que optan a gobernar: El PSOE es de izquierdas, pero está en la derecha. Lo del PSOE, en el esquema de Anguita, es circunstancial. Y, después de las elecciones, puede arrepentirse y obtener el perdón. El PP es de derechas. Y, si hay que atenerse a lo que defienden sus líderes en campaña electoral, está en la izquierda. Lo del PP, claro, también es circunstancial. Y, después de las elecciones, se remediará solo, sin arrepentimientos; volverán, ganen o no, a su sitio.

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Así que Julio Anguita se dirigirá a ese electorado de izquierdas, al electorado progresista que, decepcionado del PSOE, busca una izquierda distinta, la izquierda de la reconciliación, pero una izquierda que no le amenace con las más terribles penas por sus errores, que no deje caer sobre ellos el verbo terrible de los dioses de la ira.

Dicen que, por eso, la intención de Julio Anguita en esta campaña es la de morderse la lengua. Diferenciar entre lo que es el PSOE y lo que son sus dirigentes. Bajar el tono. "Pero si yo no doy caña", aclara Anguita. "Cuando subo al estrado en un mitin y me dicen: 'Julio, dales caña'. Yo les digo que no". Ahora, menos que nunca. En IU se ha llegado a la conclusión de que el discurso de Anguita, la política de acoso a los socialistas, no ha dado los resultados deseados. IU está estancada. O, por lo menos, no logra superar esa barrera del 12% que en la misma coalición creen necesario romper.

El caso de Andalucía

Y en aquellos lugares donde IU ha tenido oportunidad de aplicar una política de mayor colaboración con los socialistas -y no lo ha hecho-, como en Andalucía, por ejemplo, resulta que los sondeos no es que no hablen de una subida, es que incluso hablan de un estancamiento que se parece demasiado al retroceso.

IU hablará de tender la mano a los socialistas, de regenerar la izquierda, de hacer un bloque frente a la derecha. Y procurará no hacer principio del discurso de las dos orillas, aunque la verdad es que, según, Anguita, el principio de las dos orillas lo avalan los hechos. IU ha luchado en solitario por defender criterios de izquierdas: reforma laboral, GAL, Intxaurrondo, fondos reservados, Maastricht. Será difícil ignorar la política del Gobierno de Felipe González en todas estas materias. Y más difícil que Julio Anguita rompa una tendencia que ha venido marcando sus intervenciones en los últimos meses.

En esta ocasión IU está segura de que puede convertirse en la llave de la gobernabilidad de la izquierda. Por eso su discurso será más medido. El mismo lema dé la campaña es todo una toma de posición: IU decide. En Andalucía, con una doble elección, hay. también un doble lema: Andalucía cambia. IU decide.

No va a haber en ningún caso dudas, aseguran en IU. IU se va a mojar. O sí o no. En campaña y en las investiduras. Las abstenciones de Izquierda Unida en ayuntamientos y comunidades autónomas de los últimos comicios no van a repetirse en 1996.

Son intenciones. Luego la dinámica y el calor de los mítines lleva a lo que lleva. A una terrible esquizofrenia institucional, como reconocen en la coalición. Por un lado, lo que la razón aconseja, por otro, lo que el corazón pide. Formalmente será un discurso integrador, pero detrás estará la imagen cortante de las dos orillas, la equiparación de PP y PSOE, la izquierda excluyente.

Todos juntos

Y, de momento, todos como una piña. Nueva Izquierda se ha entregado con armas y bagajes al aparato electoral. Pero aunque en Madrid, Cristina Almeida y Diego López Garrido van a echar el resto en la campaña, las fuerzas de Nueva Izquierda han quedado muy disminuidas tras el golpe de las listas electorales. Tampoco su presencia irá más allá de lo que exijan en puridad los planes electorales.

Después del día 3 de marzo, Dios dirá. Pero Julio Anguita espera salir reforzado. Si IU rompe la barrera del 12%, será suyo el mérito, aunque empiece entonces, de verdad, el desafío de IU. Si no logra superar ese 12%, nadie podrá ya decir que no lo ha intentado suavizando su discurso. Y a él, al menos, le puede servir para demostrar que el estar ha tenido más fuerza que el ser.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 1996