Entrevista:

"El traje de luces es la prolongación del cuerpo del torero"

La religión laica del toreo nada sería sin las extrañas y litúrgicas vestimentas con que se adornan sus oficiantes en su particularísimo altar que es el ruedo. El traje de luces actual una evolución del que se inventó su creador, Paquiro, hace más de dos siglos, se sigue confeccionando de forma artesanal, pieza por pieza. Y la auténtica multinacional de este específico oficio se sitúa en pleno centro de Madrid, con sucursales en Sevilla y México. Desde la calle de la Paz salen cada año para todo el planeta taurino centenares de trajes de luces, obra de Justo Algaba y su equipo. Nuestro personaje, que llegó, desde Villapalacios (Albacete) en 1968, se encontró con su verdadero destino al no superar las pruebas y entrar casualmente como ayudante del mítico sastre taurino Fermín, ya fallecido. Ahora, a sus 46 años, este investigador y estudioso táurico, a quien acuden desde Jesulín a los toreros artistas, y cuya último invento son unas zapatillas ortopédicas y relajantes, no se conforma, sólo con los vestidos de torear, sino que su moda de luces, trajes para la mujer inspirados en el de los toreros, conquista a norteamericanas y japonesas.Pregunta. ¿Imaginó alguna vez esta extensión mundial del traje de luces al margen de los ruedos?

Respuesta. Cuando se me ocurrió me pareció una locura utópica, pero después he visto que es una aportación única que sólo podemos hacer desde España. Pero mi dedicación fundamental son los toreros.

P. Pese a sus triunfos también en Europa con sus diseños, exclusivos para la opera Carmen.

R. Aquéllos fue otra linda locura que, todavía se pasea por los escenarios europeos. Gustaron tanto que algunos de sus intérpretes, como el bajo Ruggero Raimondi, se, han quedado el traje.

P. ¿Y, y a para un torero, cuál debe ser la faceta fundamental del traje?.

R. Mi filosofía es que se encuentre tan cómodo con él, que ni lo note; que sea como una prologación de su cuerpo, para así dedicar toda su atención al toro.

P. ¿Cuánto vale un traje de luces?"

R. Alrededor de 300.000 pesetas, pero muchos toreros me piden diseños especiales o bordados en oro y otros lujos, en cuyo caso aumenta enormemente. Una figura me encargó uno especialísimo: prefiero no decir el, preció.

P. ¿Y cuánto valen cada una de sus piezas?

R. La chaqueta, el chaleco y la taleguilla no se suelen hacer nunca por separado. Sí las medias, que cuestan sobre 7.000 pesetas; la camisa, 12.000; las zapatillas, 10.000, y la montera, 5.000.

P. ¿Qué tuvo que cambiar para vestir a Cristina Sánchez?

R. Poco; con su tipo estilizado casi podría ser una modelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de enero de 1996.

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