El tiempo estuvo a favor

En esta reñida campaña en torno a la ley de divorcio ningún elemento, ni siquiera el climatológico, ha permanecido al margen de interpretaciones partidistas. De la distribución de nubes y sol en el cielo irlandés durante el día del referéndum sacaban ayer numerosas y sesudas conclusiones los rotativos nacionales, la práctica totalidad de ellos partidarios del sí.El diario The Irish Independent sugería, por ejemplo, que las lluvias torrenciales caídas en la zona Oeste de la isla -zona eminentemente rural y conservadora- habían retenido en sus casas a miles de potenciales defensores del no.Dublín, en cambio, que albergaba al 29% del total de votantes, había disfrutado de un radiante e inusualmente templado día otoñal. Para cualquiera que se hubiera aventurado por las calles de la ciudad y hubiera echado un vistazo a los colegios electorales, la realidad fue bastante diferente. Salvo a primera hora de la mañana y a última de la noche, las urnas fueron escasamente visitadas, mientras la capital de Irlanda se entregaba a los placeres de un viernes como cualquier otro. Entre el escepticismo y la desconfianza, muchos ciudadanos decidieron permanecer al margen de una consulta que no resolverá sus principales problemas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de noviembre de 1995.

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