La revolución de Miera no da fruto
Miera se la jugó y decidió cambiar casi todo!. Por primera vez desde que volvió a Cantabria dejó en la grada al cerebro Quique Setién, y sentó en el banquillo a otro organizador, Esteban Torre, así como al goleador recientemente fichado Alberto. Todo ello significó que el Racing. iba a tratar de recomponer todo su esquema. En la práctica se tradujo, en un equipo que jugó mucho más en bloque que otras tardes, sin preocuparse de buscar a un solo organizador.Los racinguistas presionaron en posiciones muy adelantadas al Real Zaragoza y buscaron, a medida que pasaban los minutos, acertar con la novedosa táctica. Tomás y Chema se alternaban en las posiciones de libre y de la zona ancha, en tanto que en punta los ex soviéticos Faisulin y Popov trataban de sorprender por velocidad y habilidad.
El trabajo de otras tardes de Setién se repartió entre más hombres y el equipo perdió horizontalidad en su fútbol para ganar en verticalidad y conjunción. El Real Zaragoza compuso una escuadra bien ordenada, pero lenta, cómoda y confiada, en la que únicamente resaltó la inquietud y calidad de Morientes.
Los dos equipos se pasaron la primera mitad buscando el desarrollo ideal de su esquema. sin encontrarlo.


























































