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FUTBOL OCTAVA JORNADA DE LIGA

El Valencia pierde gas en Mestalla

El Betis pudo golear al equipo de Luis en la primera parte

Toda la efectividad del Valencia fuera de Mestalla se desvanece en su propio estadio. Es el sello de los últimos equipos de Luis Aragonés. Renació el brasileño Viola, pero fue insuficiente para derrotar a un rocoso Betis que en la primera parte pudo haber enviado al Valencia a los inflemos. El partido cambié con asiduidad de dueño y ambos equipos buscaron con ahínco el triunfo. En el último suspiro Menéndez envió un trallazo al larguero. El Betis fue demasiado benevolente y Serra Ferrer cumple con la tradición: todavía no ha perdido dos partidos seguidos con el Betis.Como en aquellos 15 minutos de prórroga en el Mundial de Estados Unidos, Viola, por primera vez desde que aterrizó en Valencia, sobrevoló Mestalla con maneras de gran delantero, con potencia, quiebro y remate. Con las ganas se quedó Mestalla de que el brasileño estuviera más acompañado.

Zubizarreta parecía un muñeco de feria. Tiro al plato, Alfonso, Pier, Jami... Los delanteros béticos se plantaban con asombrosa facilidad delante del meta vasco, lo driblaban en ocasiones incluso, pero fueron de una benevolencia extrema. Pudieron golear al Valencia en esta primera parte y, sin embargo, éste resucitó cuando estaba moribundo. Al filo del descanso, en una jugada aparentemente intranscendente, Gálvez, totalmente ausente hasta el momento, convirtió en gol en la segundo lanzamiento del Valencia. El primero había sido otro tirito de Gálvez.

El Betis, en cambio, había rociado el área local de gasolina. Sin apenas juego intermedio, con escasa participación de los centrocampistas, el Betis visitaba a Zubizarreta con una insolencia desconocida. Alfonso y Pier guardaban un puñal para cada acción. Como aquella en la que Alfonso entró-, fulgurante tras aprovechar la confianza de Camarasa y le sirvió a Pier para que empujara sin oposición. Una defensa inexpugnable y una delantera asesina. Así lo había previsto Serra Ferrer. Y así sucedió hasta el inesperado tanto de Gálvez, un jugador que, pese a su bajo estado de forma, sigue su buena relación con el gol.

Neutralizado en esta ocasión el triángulo creativo del Valencia (Gálvez, Mijatovic y Fernando), el público de Mestalla entregó su alma al díscolo Viola, que salió a calentar entre aclamaciones con la reanudación. Su salida al campo fue apoteósica. Recibió en el centró, dibló, se desmarcó y remató ante la brillante respuesta de Jaro Mestalla cayó a sus pies. El Betis salvo Stosic, ya se refugiaba en el empate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 1995