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Pujol considera una represalia que no haya repliegue policial

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, recordó ayer que el Gobierno está comprometido en firme a retirar efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional de Cataluña conforme se vaya produciendo el despIigue de la policía autonómica. Pujol atribuyó a una represalia política el anuncio de la secretaria de Estado de Interior, Margarita Robles, de que no se va a producir un repliegue de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Cataluña.

Margarita Robles afirmó el martes pasado ante la Comisión de Justicia e Interior del Parlamento que no se cerrara ni una sola comisaría ni un solo cuartel de la Guardia Civil en ninguna localidad de Cataluña, a pesar del progresivo despligue de los Mossos d'Esquadra. La reacción del Gobierno de la Generalitat ha sido fulminante y Jordi Pujol atribuyó ayer las palabras de la secretaria de Estado de Interior al disgusto del Ejecutivo socialista por la retirada del apoyo parlamentario que les prestaba Convergència i Unió.También el consejero de Gobernación, Xavier Pomés, reaccionó expresando "su incredulidad" ante las manifestaciones de Margarita Robles, y consideró "intolerable" la pretensión de que no se produzca un repliegue de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Cataluña.

El consejero hizo estas declaraciones al término de los festejos organizados por la Guardia Civil en honor de su patrona, la Virgen del Pilar. Pomés recordó que los acuerdos suscritos entre el Gobierno central y la Generalitat preyén que el modelo de despligue de la policía autonómica es de sustitución y no de duplicación. "Si después de que la Escuela de Policía de Cataluña haya formado 10.000 mossos d'Esquadra no se va nadie [ni policías ni guardias civiles],resultaría que el ciudadano paga dos veces la seguridad, y eso no es posible".

Por su parte, el presidente Jordi Pujol ahondó más en la polémica y dijo que éste no es el único indicio del disgusto del Ejecutivo con Convergència i Unió. El Gobierno Civil de Barcelona, explicó Jordi Pujol, celebró días atrás una reunión con diferentes representantes de instituciones para tratar del ploblema de la violencia juvenil y no invitó a ningún representante de la Generalitat. "Y ello a pesar de que la Generalitat tiene un abultado paquete de competencias sobre esta materia" precisó.

Jordi Pujol afirmó que "estas actitudes regresivas" del Ministerio del Interior entrañan una contradicción flagrante con lo que el Gobierno socialista tiene acordado y firmado con el de la Generalitat, y sólo se entienden, según el dirigente de CiU, como una pataleta política.

La polémica ha cobrado virulencia por el ambiente preelectóral que vive Cataluña. El consejero de Gobernación, Xavier Pomés, ha enviado una carta al Ministerio de Justicia e Interior expresando su queja formal por que no se invitara a ninguna representación de la Generalitat a la citada reunión. Ayer, el gobernador civil de Barcelona, Jaume Casanovas, respondió a las quejas de Pomés diciendo que el Gobierno Civil invita a quien quiere a sus reuniones.

Solana quita hierro

La Generalitat considera que debía haber sido convocada a la reunión porque la policía autonómica tiene competencias policiales y porque algunas de las medidas propuestas para prevenir la violencia juvenil deben adoptarse en el marco de la justicia juvenil y la enseñanza, ámbitos en que la Generalitat tiene plenas competencias.Mientras tanto, el delegado del Gobierno en Cataluña, Miquel Solans, quiso quitar hierro desde Tarragona a esta polémica e indicó que se trataba de una primera reunión preparatoria y el problema creado "no es tan importante", pero señaló que más adelante no sólo se deberá contar con los Mossos d'Esquadra para estos temas, sino con otros departamentos de la Generalitat,ya que el fenómeno de la violencia juvenil "no es únicamente un problema de seguridad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de octubre de 1995

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