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FÚTBOL PRIMERA DIVISIÓN

Bebeto aniquila al Albacete

El brasileño marca los cinco goles, los cuatro últimos en seis minutos

Atención: Bebeto está desbocado. Desde el comienzo de la Liga, el brasileño ofrecía muestras de que había recuperado su devastadora capacidad de gol, un tanto adormecida durante las dos últimas temporadas. Ayer alcanzó un hito legendario. Cinco goles en un partido santifican por mucho tiempo a un delantero. Bebeto se a aprovechó de seis minutos tan electrizantes como funestos para el Albacete. En ese minúsculo periodo de tiempo, cuando el partido enfilaba su recta final, el Deportivo se transformó en un huracán y convirtió el escueto marcador en una goleada inapelable. La suerte del encuentro estuvo siempre en pies del delantero brasileño, que ya había abierto la tarde con un hermoso tanto de volea.El marcador resultó un tanto engañoso porque el Deportivo tuvo una tarde inconstante. Salió con mucha determinación, marcó a los dos minutos y pareció que el carro de goles iba a llegar ya en la primera parte. Tras algunas ocasiones desperdiciadas, los coruñeses se enfriaron y durante un largo periodo incluso cedieron la- iniciativa a un Albacete tan pulcro como inofensivo. Los apabullantes ocho minutos finales compensaron la larga espera y la inquietud que mostró la grada en los momentos más desconcertantes para su equipo.

Bebeto vuelve a ser el delantero imparable que arrasó en la tabla de goleadores recién llegado a España. Cada balón que el brasileño logra capturar en el área anuncia el gol casi irremediablemente. Ayer ni siquiera necesitó tiempo para cogerle la onda al partido. Los coruñeses no se demoraron en organizar su acoso a la portería manchega. A los dos minutos forzaron un córner y Bebeto iluminó Riazor con una fabulosa volea picada que auguraba un domingo tormentoso para el conjunto de Benito Floro. El Deportivo pudo resolver el encuentro en esos minutos iniciales, sobre todo en otra ocasión del propio Bebeto, que resbaló sobre la raya de gol. Pero los coruñeses fueron rebajando peligrosamente la tensión. Se perdieron en maniobras intrascendentes lejos del área y se encontraron con inesperados problemas para darle al balón una salida adecuada desde la defensa, donde Djukic demostró que atraviesa una etapa de desconcierto.

Sin que hubiese muchas razones para ello, los blanquiazules languidecieron poco a poco hasta que prácticamente acabaron perdieron el hilo del partido. De forma incomprensible, asistieron impávidos al crecimiento del Albacete, muy asustado por la fulgurante salida del Deportivo. A la media hora, Riazor empezó a inquietarse: el conjunto de Floro estaba manejando el partido. Aunque los manchegos fueron incapaces de ofrecer peligro.

Cuando los murmullos comenzaban a aflorar en la grada, los coruñeses recobraron el mando que se habían dejado arrebatar. Toshack se lo pensó mejor y prescindió de Radchenko, activo y rápido en la primera parte. Reforzó el centro del campo con Mauro Silva. En un momento, el Albacete se encontró sin la pelota. Pero nada hacía pesagiar la goleada. Como mucho, daba la impresión de que el Deportivo lograría maquillar el resultado para no quedarse en una triste victoria por la mínima. Con el segundo gol, conseguido en el minuto 83, los de Floro se derrumbaron lamentablemente. El Deportivo cogió de pronto frescura y rapidez hasta ensañarse con un rival que no sabía como salir de las cuerdas. Y Bebeto fue demasiado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de octubre de 1995