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VUELTA 95

Olano: "Era mejor dejar el maillot"

Karmele era la que tenía razón. "No sé, no sé; le veo tan seguro en casa, lleva una semana diciéndome que va a ganar la Vuelta, pero no sé. ¿Por qué les cuesta tanto a los españoles ganar la Vuelta? ¿por qué Induráin no la ha ganado? Claro que a Abraham no le transmito mis dudas". El marido de Karmele, Abraham Olano, hasta ayer líder, dice que a veces preferiría que su mujer no supiera tanto de su oficio para hablar en casa de otras cosas, pero también agradece que Karmele, una que también fue ciclista, sea su principal forofa. "No sabes cómo valora el sacrificio que hago para adelgazar". Karmele es capaz de dejar su uniforme de policía municipal de San Sebastián en la taquilla para acercarse a Logroño a ver a su corredor para luego, a las nueve de la mañana, volver pitando para agarrar el silbato. Pero antes, ánimos para Abraham, uno que se autoproclama euskorra (tozudo), uno a quien se le ha metido en la cabeza ganar la Vuelta, aunque ayer pareciera que empezaba a perder algo."Visto como marcha el ONCE", dijo Olano luego, ya después de haberle entregado el maillot amarillo a Pianegonda, "lo mejor era dejarlo, descargar al equipo de responsabilidad". El joven de Anoeta lo decía no como resignado, sino como si actuara de fino táctico. Lo decía un poco a la manera de su director, Juan Fernández: "El 'maillot' le gusta a todo el mundo, pero a veces hay que dejarlo".

Todo el mundo puede decir que queda mucha Vuelta y que esto se gana o pierde por minutos y no por segundos, pero lo que quedó de la etapa fue una cierta debilidad del Mapei, incapaz de prohibir que terceros interesados pescaran en las revueltas aguas del final. "No es que no controláramos" aclara Fernández. "Simplemente íbamos controlando esa diferencia, que no pasara de 40 segundos. No podemos olvidar que el equipo había trabajado mucho durante toda la etapa".

Abraham Olano dice que hoy, el primer final en alto, el Naranco, es uno de los días que teme. "Se empezará a ver quién se pone nervioso e intenta sacar diferencias. A ver qué hacen Mejía, que viene con idea de una buena Vuelta, la ONCE y Riis. A Ugrumov no le veo tan bien explica Olano. "Y el Naranco es peligroso porque la etapa es llana hasta entonces, la gente llega entera porque es sólo el tercer día y se puede producir una montonera al comienzo". Olano espera su oportunidad. Lo que está claro es que no pierde de vista sus intenciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de septiembre de 1995