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CICLISMO | TOUR 95

Una procesión de duelo y queja

El pelotón neutraliza la carrera como homenaje al fallecido Casartelli y protesta contra la organización

Etapa de luto. Sin vencedores. Sin clasificaciones. Jornada de solidaridad, 119 corredores adscritos sentimentalmente al mismo equipo durante ocho horas y media. 237 kilómetros de ciclismo sin espectáculo, sin ataques, formando todos parte del mismo relevo. Y llegada a Pau sin prisas, en procesión de duelo encabezada por los seis supervivientes del Motorola.Los ciclistas homenajearon a Casartefli a su estilo, sin mediar declaraciones ni comunicado, convirtiendo el pelotón en una gran familia. Sin previo aviso, se gún acuerdo en bicicleta. Neutralizaron la l6ª etapa sin contar con la organización. Decidieron donar todos los premios del día a la fa milia del fallecido. En el origen de esta actitud estaba el enfado de los corredores italianos porque la organización no suspendiera el día anterior todo el protocolo del podio. Muchos corredores opinan que una muerte es motivo suficiente para que dejen de ser hombres anuncio por un día. La obsesión por cumplir los compromisos publicitarios que rodea tantos actos del ciclismo colmó su paciencia.

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La organización preparó la ceremonia del minuto de silencio atendiendo al protocolo: los seis corredores del Motorola, un representante de cada equipo y los líderes de las tres clasificaciones, Virenque, Jalabert e Induráin, formados en la línea de salida. Induraín rechazó la propuesta y se colocó en un discreto segundo plano. El pelotón tomó la salida de la etapa más larga. Ya en la carretera el protocolo les pertenecía por entero a ellos. Y organizaron su ceremonia. A su gusto, sin atender demandas publicitarias.

La organización tardó en interpretar lo que estaba viendo, un grupo compacto y solidario que circulaba a velocidad de paseo. Radio Tour guardó silencio, roto rutinariamente para dar cuenta de los pasos por las metas volantes y los primeros puertos de montaña, hasta que varias horas después concluyó que, en realidad, los ciclistas no estaban disputando nada, que esos datos que estaba ofreciendo no tenían validez alguna. La televisión francesa tuvo un momento de duda, cuando el comentarista se atrevió a decir que quizás, los ciclistas estaban hurtando espectáculo al público. Hubo un vacío informativo evidente a pesar de que la retransmisión era extraordinariamente larga y, las condiciones de trabajo ideales por la escasa velocidad del pelotón: ningún periodista de la televisión entrevistó en carrera a un solo director deportivo. No hubo palabras hasta el final, cuando, a a vista de, la llegada de los hombres del Motorola en cabeza del pelotón, la organización decidió unirse sin recato al homenaje.

La voz corrió por la noche Davide Cassani, corredor del MG, visitó los hoteles con dos propuestas, ambas de tipo económico: donar todos los premios de la jornada a la familia de Casartelli y reunir un segundo fondo, equivalente al 10% de todos los premios de la carrera. En algunos de los casos, estuvo acompañado por los viejos del pelotón italiano, Bontempi y Bugno. La mayoría aceptó la primera. propuesta, mientras el MG se mantuvo en solitario también con la segunda. El enfado con la organización era evidente y con Virenque muy en particular, porque el corredor francés celebró sin complejos su victoria. "Si hubiera muerto un ciclista francés la organización habría suspendido los actos del final de la etapa" declaró un corredor.

Pero el acuerdo se hizo más amplio en el pelotón. Los italianos no deseaban una carrera bloqueada y argumentan que la propuesta vino del propio Virenque, en un deseo de lavar su imagen. Alguien propuso entonces que el pelotón no atravesara la línea de meta. Esta opción se consideró casi provocativa contra la organización. Definitivamente, la carrera quedaría bloqueada desde el principio hasta final Y así se hizo. No fue un desfile cómodo. El exceso de horas unido a los efectos del que fue el día más caluroso del mes provocó más problemas de los previstos. Barbero hubo de retirarse porque no soportaba el roce con el sillín. Eric Boyer puso pie en tierra por puro cansancio.

Las primeras declaraciones fueron unánimes. "Hacemos esto por Casartelli, para demostrar que el ciclismo no es un deporte de hombres fríos". Francesco Frattini, del Gewiss, amigo personal de Casartelli, reconoció que tenía miedo porque no se hiciera nada. "Ha sido muy emocionante", dijo entre lágrimas, "aunque tantas horas me han obligado a pensar demasiado". En los camerinos, la reacción fue algo menos rotunda. Quintarelli, director del Carrera, afirmó que Casartelli "habría pedido que se disputara la etapa". El danés Riis concluyó que la jornada había sido demasiado dura: "No es que esté en desacuerdo, pero han sido demasiadas horas sobre la bicicleta"

Algunos directores mostraron su preocupación por una jornada que fue algo más que un paseo. Dos días después de una jornada de descanso, la precisa maquinaria que es el cuerpo de un ciclista puede absorber negativamente un esfuerzo largo a 30 kilómetros por hora cuando su organismo demanda un trabajo más corto e intenso. Hoy puede comprobarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de julio de 1995