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Jesús Gil quiere a Prosinecki como buque insignia de su próximo proyecto

El croata Robert Prosinecki es el candidao para convertirse en el último buque insignia del próximo proyecto de Jesús Gil al del Atlético de Madrid. Fue uno de los asuntos tratados en el almuerzo que Gil mantuvo ayer con Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid, al que sigue perteneciendo el jugador, cedido esta temporada al Oviedo. Los dirigentes de los dos equipos madrileños aprovecharon la cita para reforzar su frente común de reivindicaciones económicas y apoyo institucional ante la Comunidad Autónoma de Madrid ahora que cambia de presidente.

"Tiene la palabra don Jesús Gil", dice Mendoza en un ambiente de euforia, rodeados de micrófonos de radio, cámaras de televisión y periodistas. "Decía yo a don Ramón [la única vez que se trataron de usted] que esta comida tenía más expectación que si fuéramos dos presidentes de Gobierno. Y es verdad". Tanto Mendoza como Gil no se recataron en divagar en elogios mutuos hasta que se les inquirió por temas puntuables."¿Antic [por el serbio Radomir Antic, entrenador del Oviedo]?" se preguntó Gil. "El Madrid tiene poco ver con él. Otra cosa es Prosinecki, pero primero hay que resolver el tema de la promoción". "Una vez que el Atletico termine su bache , interrumpe Mendoza, "y cuente con nuevo entrenador, si entra en su órbita, se puede hablar del traspaso de Prosinecki".

"Hablando de Cañizares si [portero del club blanco]", siguió Gil, "El Madrid, con la Copa de Europa en puertas, no se puede permitir frivolidades. Igual digo de Caminero. Es ahora nuestro buque insignia y no hemos hablado de él". "Cañizares", interrumpe Mendoza, ¿seguirá en el Madrid. No hemos pensado en ningún trueque con Caminero".

Si Antic se hace cargo del Atlético, va a exigir a sus compatriotas Prosinecki y Jokanovic. Su presencia puede forzar la marcha del argentino Simeone. El entorno de Prosinecki se muestra cauto. "No queremos que se repita lo del año pasado con el Barcelona", dice su asesor, Zoran Vekic. El jugador perdió entonces 170 millones de pesetas: 100 en la rebaja de la ficha para que pudiese jugar en el Oviedo y 70 de primas. Este año no va a suceder lo mismo. Tiene un año más de contrato en el Madrid, con unos 350 millones de ingresos, y una buena venta a: queda libre al acabar su compromiso".

Todo queda condicionado a que el Atlético supere la sombra de la promoción que tanto inquieta a su presidente. "Tengo más miedo que siete viejas. Estoy temblando", comentó Gil. "El domingo pensé que había ganado la Copa de Europa [el Atlético venció al Zaragoza por 2-0 y sumó dos puntos importantes para escapar de la promoción]. Un jeque árabe me ha regalado una estatua de Neptuno, con tridente y todo. A ver si nos da suerte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de junio de 1995

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