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Un silencio de 42 días

"No quiero ser un lastre para la entidad. Pase lo que pase en estas ocho jornadas, no voy a intervenir más". Aquellas palabras de Jesús Gil el pasado 25 de abril se las llevó el viento. Cuarenta y dos días después de su voto de silencio, ocho después de las elecciones municipales que tan ocupado tuvieron al alcalde de Marbella, el dueño del Atlético rompió su promesa. La derrota ante el Compostela le sirvió de coartada para invalidar su compromiso. Ayer, para justificarse, desveló un matiz desconocido en aquel pacto: "Mi palabra era que iba a estar callado hasta que viera peligro inminente".El caso es que el lunes, Gil volvió a la carga en diferentes medios: "Cuando se juega para empatar se pierde por obligación ( ... ); si el rival hubiera sido el Milan, entendería que jugáramos con un solo punta, pero ante el compostela (...); cuando llegue el momento, ya le diré a cada uno la vergüenza que me ha hecho pasar este año ( ... ); dicen que esté callado, y estoy hasta las narices de callarme ( ... ); ya estoy pensando en qué_equipo nos tocará en la promoción, el Lleida o el Salamanca ( ... ); Kosecki es un pobre desgraciado que no tiene personalidad; aprovecha cuando está fuera Para decir tonterías ( ... )".

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