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Los bielorrusos apoyan masivamente en referéndum una mayor unión con Moscú

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, logró una importante victoria en el referéndum celebrado el domingo: la población dijo sí a sus cuatro proposiciones y apoyó que el ruso sea considerado lengua estatal oficial junto al bielorruso, el cambio de la bandera y el escudo nacionales -que ahora prácticamente vuelven a ser los de la época soviética-, la integración económica con Rusia y la introducción de modificaciones a la Constitución que otorguen al presidente el derecho de disolver el Parlamento. El triunfo del sí obedece al deseo de Bielorrusia de tener lazos más estrechos con Moscú, que sirvan de base para el restablecimiento de una unión como la que existía antes de la desintegración de la URSS.La victoria de Lukashenko no deja lugar a dudas y demuestra que sigue teniendo una gran popularidad, a pesar de la crisis económica que vive Bielorrusia y las alzas de los precios que ha debido permitir, aunque no los haya liberalizado completamente como en la vecina Rusia.

Según datos no definitivos, el 83% de los que acudieron a las urnas votaron a favor de otorgar al ruso el mismo estatuto que al bielorruso y el 82,3%, por apoyar "Ias acciones del presidente encaminadas a la integración económica con la Federación Rusa". A favor de volver a la bandera soviética de franjas rojo-verde -pero sin la hoz y el martillo que tenía en su ángulo superior izquierdo- y al escudo consistente en espigas con una cinta roja-verde que enmarcan a un sol naciente con una estrella roja en la parte superior -pero ya sin el lema "¡Proletarios del mundo, uníos!"- votó el 76,2%, y por dar al presidente la facultad de disolver el Parlamento "si éste vulnera sistemática y gravemente la Constitución", el 77,9%.

Tampoco hubo sorpresas en las elecciones parlamentarias, las primeras que ha celebrado Bielorrusia como país independiente. Como se pronosticaba, sólo un pequeño número de escaños fue llenado en esta primera vuelta: 20 de 260. Esto significa que hay grandes posibilidades de que Bielorrusia se quede sin un nuevo Sóviet Supremo en el futuro próximo, ya que en la mayoría de las circunscripciones lo más probable es que no acuda el 50% del censo, el mínimo requerido para considerar válidos los comicios. Esta vez votó el 64,5% de los casi 7,5 millones inscritos en el registro electoral. Prácticamente nadie piensa que el próximo 28 de mayo, en la segunda ronda, se logren elegir los dos tercios de los diputados que se necesitan para que el nuevo Legislativo pueda funcionar.

El mismo jefe de la Comisión Electoral Central, Nikolái Abramóvich, se da por satisfecho si se consigue rellenar la mitad de los escaños. Mientras tanto, continuará ejerciendo el antiguo Parlamento, elegido en época soviética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de mayo de 1995