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Entrevista:

"Madrid tiene la luz más bonita del mundo"

Cambió un futuro más o menos seguro junto a su madre, Nuria Espert, por la magia y los colores del teatro de Lindsay Kemp y su compañía. Corría el año 1982, y lo que comenzó siendo una sustitución de tres meses se ha convertido en un matrimonio artístico que dura ya 13 años. Con su última producción, La Cenicienta, se ha convertido en la primera española nominada para el prestigioso Premio Laurence Olivier de teatro, que se falla en Londres.

Pregunta. ¿Se ha planteado alguna vez el divorcio artístico?

Respuesta. No, para nada. Estoy en el lugar que quiero estar.

P. ¿Dónde vive habitualmente?

R. Entre Madrid y Barcelona. Pero estoy aquí sólo cuando no estoy, trabajando. Muchos creen que la compañía es inglesa, por la nacionalidad de Lindsay, pero lo cierto es que no tenemos base geográfica alguna Vivimos en lugares muy dispares y tenemos muchas nacionalidades. Sólo nos unimos para actuar.

P. ¿Cómo ve Madrid?

R. Me encanta la ciudad; que haya gente de paso y que tenga esa luz, una de las más bonitas del mundo. Pero también me parece una ciudad peligrosa: la gente se va corriendo por la calle.

P. ¿Cómo lleva lo de llamarse Nuria Espert?

R. Bien, muy bien. A mí nunca me ha preocupado. A los demás, quizá sí, pero desde que me uní a esta compañía, la cosa cambió. Desaparecí durante muchos años para formar parte de un grupo anónimo, que era la compañía de Lindsay Kemp. Años más tarde, cuando hice Alice, mi primer protagonista, demostré que el sitio que tengo es mío.

P. ¿Se ve alguna vez haciendo teatro del llamado de tresillo?

R. Sí, me encantaría, siempre que fuera de calidad. Pero ni siquiera me lo he planteado. Estoy muy bien con este, lenguaje mezcla de danza y teatro que hago ahora.

P. Ha sido ayudante de dirección. ¿Dirigirá algún día?

R. No, y me lo han ofrecido aquí y en Inglaterra. Me gusta mucho más el trabajo de ayudante de dirección.

P. ¿Qué proyectos tiene?

R. Cenicienta, Cenicienta y Cenicienta. No pienso en otra cosa. Como el lenguaje de Lindsay no tiene la barrera del idioma, puede durar mucho. Can Alice, por ejemplo, estuvimos cuatro años sin parar.

P. ¿Y no siente cansancio nunca?

R. No, aunque nuestra manera de trabajar también ayuda. Cambiamos mucho de ciudad, de teatro. Y, luego está Lindsay, que no te deja adormilarte ni medio segundo.

La Cenicienta. Teatro Nuevo Apolo. Plaza de Tirso de Molina, 1. Hasta el 9 de abril. Entre 1.000 y 3.000 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de abril de 1995

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