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Una selección de mentira

La selección alemana que juega hoy contra España es una caricatura de equipo. Con siete bajas y tan solo un partido de Bundesliga, tras dos meses de pausa invernal, da la sensación de haberse desplazado a España para participar en una pachanga amistosa y disfrutar de la buena temperatura de Andalucía en invierno.A la lista de bajas por lesión, se ha unido la del futbolista más en forma y más brillante del momento actual: el libero del Borussia Dortmund Matthias Sammer. Salvo que su mujer tenga el hijo de forma que le de tiempo a llegar a Jerez, Sammer faltará, para estar al lado de su esposa durante el parto.

El seleccionador Berti Vogts ha conseguido a duras penas reunir 16 futbolistas para Jerez. El equipo más probable tendrá bajo el larguero a Andreas Köpke, del Eintracht Francfort, que el pasasdo viernes en Colonia se tragó un gol y salió varias veces a por uvas, sin encontrarlas. Helmer, que parece en forma, jugará de líbero en sustitución del capitán Matthäus; con Babbel, Wörns o Schuster en el centro de la defensa. Lo de Schuster no debe inducir a error. No se trata de Bernardo, el viejo conocido de la afición española, sino de otro homónimo que juega en el Karlsruher.

Como carrileros y centrocampistas de toda laya están previstos para trotar por la pradera: Freund, Hássler, Todt y Weber. Lo de trotar, salvo en el caso de Hássler, está dicho en el sentido más estricto, porque otra cosa no saben hacer. En la media punta jugará a su aire Andreas Móller, que juega muy bien en el Borussia Dortmund, pero nunca acaba de triunfar en la selección. En la delantera alemana, las dos puntas son titulares y no los hay mejores: Jürgen Klinsmann, que a sus 30 años estrenará capitanía de la selección y triunfa con el Tottenham en la Liga inglesa, y Ulf Kirsten, internacional ya en la otra Alemania, 29 años, que en su club, el Bayer Leverkusen, no anda del todo bien, pero en la selección acostumbra a ver puerta.

Con estos mimbres tratará Vogts de hacer un cesto más o menos presentable. Para la suelta de palomas, cuenta además con el portero Reck, el centrocampista Basler, y los delanteros Kuntz y Herrlich. Basler, que juega en el Werder Bremen, es el más potable, aunque a veces pasa de todo y no se entera de que juega un partido. En Jerez, le interesará quedar bien, para impresionar a los ojeadores de un par de equipos españoles que le siguen la pista. Kuntz, presunto goleador, necesita demasiados balones para marcar, y Herrlich es una joven promesa.

En resumen, una Alemania devaluada y aún en rodaje, tras el reposo invernal de dos meses. De los 13 que jugaron contra España en el Mundial, sólo quedan cuatro: Móller, Hássler, Klinsmann y Bassler. Vogts ha optado por poner al mal tiempo buena cara, y asegura: "Tenemos que construir un nuevo equipo. Estoy obligado a dar una oportunidad a los jóvenes".

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