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Un gamo de mirada zurda

Piru Gainza, el legendario extremo izquierda M Athletic, fallece a los 72 años

La gran trinidad del Athletic de Bilbao -Pichichi, Gainza e Iribar- perdió ayer su segundo vértice. Agustín Piru Gaínza, el legendario extremo izquierda del Athletit de Ias décadas de los 40 y 50, falleció ayer en Basauri a los 72 años. Una época del fútbol español estuvo marcada por aquella delantera inolvidable: Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza Fueron los años de la postguerra y las Copas del Athletic. Para siempre quedará en- la memoria el perfil aleonado de Gainza, con la Copa en alto, alzado sobre sus compañeros. En ese rostro se metamorfóseaba el espíritu del equipo; en su mirada se adivinaba el rasgó astuto y burlón de los mejores extremos izquierda del mundo. Uno de ellos fue Piru Gainza.

Ha muerto Agustín Gainza, el zurdo por antonomasia. No sólo porque tenía tonta la, diestra, según juraba, sino porque hasta su mirada torcida era de zurdo. Acostumbrado a bordear los límites del campo por la banda izquierda, y a mirar desde allí como de soslayo, la suya era una mirada de postguerra: a la vez irónica y desconfiada.Nacido en Basauri, Vizcaya, a comienzos de los años 20, Piru Gainza trabajaba como pinche en la Basconia, la principal fábrica de este pueblo metalúrgico, cuando, recien acabada la guerra civil, fue fichado por el Athletic. Aunque el fútbol no era lo que más le interesaba, aceptó firmar porque le prometieron que a cambio le pasarían a aprendiz de tornero, Quienes le conocieron por entonces hablan de su destreza con la peonza (llamada trompa en Vizcaya), de su puntería para cazar ranas a pedradas, de su agilidad como portero: la destreza del zurdo. Por serlo; fue trasladado de la portería a la banda izquierda.

No salió de ella en 20 años. El Athletic fue su único club, entre el 38 y el 58. Ganó ligas y copas, sobre todo copas, algunas de las cuales las de 1955, 1956 y 1958, recogió como capitán. Lo fue tras la retirada de Panizo, con el que formó el ala izquierda de más calidad de las que han pasado por San Mamés. Tan sólo la formada por Rojo y Clemente en los últimos años 60 pudo habérsele acercado de no mediar la lesión que retiró al segundo con menos de 20 años.

Tras el fallecimiento, hace escasas semanas, del otro interior, Venancio, de la delantera rojiblanca de los años 40 y 50 ya sólo quedan Iriondo y Zarra. Los nombres de los cincoeran recitados por los niños de la postguerra tan de carrerilla, como el padrenuestro. Ellos fueron nuestros primeros héroes, y ya entonces la psicología de la gente se conocía por su identificación preferente con uno u otro de sus componentes. Los resolutivos, admiraban a Zarra, los constantes a Venancio, los elegantes a Panizo, los sensatos a Rafa Iriondo. Y los chavales de barrio, diestros o zurdos, a Piru Gainza.

Su retirada, cumplidos ya los 56, fue un drama para esos chavales que pensaban ingenuamente que los héroes son perennes., Fue 33 veces, internacional, y en una de ellas un periodista le bautizó como el gamo de Dublín. Así quedó para la historia, aunque no era su carrera la de ese o cualquier otro rumiante; sino la del gato de tejado que se desliza y es centrador más que golea dor, a diferencia de su antecesor en la banda, Guillermo Gorostiza, suyo es sin embargo el récord de goles marcados en partido oficial: los ocho que le coló al portero del Celta en una eliminatoria de copa, en 1947. Su gol más espectacular se lo marcó al Tarragona, en un par tido jugado en San Mamés el, 1 de mayo de 1949 y que finalizó con victoria del Athletic por 3 0. Así me lo contó en una entre vista que le hice en 1982: "Cogí la pelota en el centro del campo, corrí la banda, regateé a tres o cuatro, me fui hasta el palo, hice como que iba a centrar retrasado, amagando con la zurda. El portero salió un poco a cubrir huecos, y yo me colé con el balón en la portería, agarrándome al poste para girar mejor. Eso fue todo".

Ayer se acostó para echar una siesta antes de comer, y lo encontraron sin vida. Agur, Piru.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de enero de 1995