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Hormaechea dimite y queda como arbitro de la situación, salvo que PSOE y PP logren un acuerdo

Juan Hormaechea Cazón dejó de ser presidente de Cantabria a las 13.12 de ayer. El jefe del Ejecutivo regional cumplió finalmente lo que había anunciado y, por medio de su jefe de gabinete, presentó la carta de dimisión en el Parlamento autónomo. En el documento atribuye su renuncia a que sería "absurdo" mantener en minoría, hasta las elecciones de mayo, un Gobierno incapaz de lograr el apoyo del PIP para aprobar los presupuestos regionales. Hormaechea queda como árbitro absoluto de una complicada situación, salvo que socialistas y populares logren un acuerdo de gobierno.

Hormaechea transmitió, a través del responsable de su gabinete, José Ramón Sáinz, su compromiso de luchar por su inocencia y contra la condena a seis años y un día de cárcel y 14 de inhabilitación que le ha impuesto el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria por malversación de fondos públicos y prevaricación. Veinticuatro líneas en un folio pusieron fin ayer a más de siete anos consecutivos de gobierno cántabro de Hormaechea, con un paréntesis de seis meses tras ser derrotado en diciembre de 1990 por una moción de censura socialista, apoyada por el PP.Hormaechea asegura en su carta que su Gobierno ha desarrollado hasta hoy una "activa y positiva labor dirigida a la reducción del gasto público y la conclusión de obras", que han sido su objetivo principal en los últimos años. A renglón seguido añade: "Logrados estos objetivos, la sentencia, que no discutimos porque ella misma se discute, determina que desde el Consejo de Gobierno no podemos lograr apoyos parlamentarios del grupo del Partido Popular para la aprobación de los presupuestos de la Diputación Regional". Por ello sería "absurdo" mantener un gobierno en minoría "que ha conseguido ya sus fines más importantes".

El presidente dimisionario, de 55 años, mantendrá su escaño de diputado en la asamblea autonómica y su intención es presentarse en mayo tanto a la alcaldía de Santander -puesto que ya ocupó entre 1977 y 1987- como a la presidencia regional. Hormaechea confía, según personas cercanas a él, en lograr la alcaldía de la capital cántabra y espera que el Supremo le absuelva al menos de la condena de cárcel.

Su jefe de gabinete, al anunciar ayer el contenido de, la carta de dimisión, dejó patente la intención del dimisionario: poner "en manos del pueblo de Cantabria su destino político".

La dimisión, que deja a Hormaechea en el eje de un complicado juego negociador para intentar la investidura de un nuevo presidente, hace decaer de forma inmediata las mociones de censura presenta(fas por populares y socialistas. El líder regional del PSOE, Jaime Blanco, puso ayer mismo sus condiciones: es a su partido al que corresponde ahora intentar formar gobierno como fuerza más votada en las elecciones autonómicas de 1991. Blanco reiteró su ofrecimiento al PP de formar un Gobierno de coalición presidido por él mismo para resolver la crisis lo más pronto posible",.

El PP, que ha reiterado varias veces su oposición al, Gobierno conjunto que Blanco propone, se encerró ayer en el mutismo. Su única reacción fue un comunicado en el que señala que la dimisión de Hormaechea atiende a la petición que le había hecho el PP. La nota demuestra que, si el PSOE se considera la fuerza llamada a gobernar como partido más votado en las autonómicas de 1991 (16 diputados socialistas por 15 de Hormaechea y seis populares) las cuentas del PP caminan por otros derroteros.

Según el comunicado, los populares estudiarán la nueva situación creada "teniendo en cuenta el interés de la sociedad de Cantabria y tratando de interpretar la opinión mayoritaria de la misma, que ha refrendado con su apoyo al Partido Popular en las pasadas elecciones generales de 1993 y europeas de l994".

El regionalista Miguel Ángel Revilla indicó que Hormaechea "ha dimitido para quedarse, consciente de la inutilidad del PP y del PSOE para lograr un pacto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 1994

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