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Tribuna:CICLISMO

La guinda y el pastel

Tony Rominger comenzó a batir el récord de la hora el día que se retiró del Tour. Miguel Induráin y Eddy Merckx son los únicos ciclistas que han conseguido batir el récord de la' hora y ganar el Tour el mismo año. Y no es un dato para embellecer el palmarés simplemente. Ya lo decía Tony Rominger: "Si hubiera terminado el Tour entre los tres primeros no habría intentado batir el récord". Ya lo dice José Miguel Echávarri: "Para Induráin, la hora es la guinda de un pastel y para Tony es todo el pastel.El Tour sigue siendo la prioridad. Sólo Induráin puede contar lo que se sufre cuando se da por conseguido en julio el objetivo de una temporada y en lugar de encontrarte con unas merecidas vacaciones, lo que te pide el cuerpo y la mente, te encuentras con un velódromo y un riguroso plan de entrenamientos. Para Rominger -el metrónomo de Burdeos- el camino fue a la inversa. Cuando se retiró mediado el Tour se halló psicológicamente en el punto más bajo de su carrera. Llegó a pensar en colgar la bicicleta por lo que quedaba de temporada. Lo suyo se trataba de recuperar la ilusión, no de mantenerla. Cuando a mediados de agosto visitó a Michele Ferrari en su clínica de Ferrara fue como iniciar una nueva temporada desde cero y con un solo objetivo: batir el récord de la hora que sabía que iba a pulverizar Induráin. El médico le trazó un riguroso plan de entrenamientos.

Rominger no ha preparado la hora en sólo una semana, aunque sea ése el tiempo que se ha entrenado en un velódromo: todas las victorias contrarreloj en el mes de septiembre las labró el suizo con la postura y el régimen de trabajo que le acercaban cada vez más hacia la hora.

Y eso se vio el sábado en el velódromo de Burdeos: Rominger corrió la hora como si se tratara de una contrarreloj, saliendo más deprisa de lo que le había marcado su médico y siguiendo una trayectoria de rendimiento mucho más regular que Induráin, que corrió más crispado y con muchas desigualdades en su velocidad. Un solo error del suizo: en el último tramo logró su mayor punta de velocidad, señal de que no había administrado del todo bien sus reservas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de octubre de 1994