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Bernard Pivot reconoce que la televisión no sirve para trasmitir la cultura clásica

La televisión ha convertido a Bernard Pivot en un personaje famoso en Francia. El, que dirigió y presentó durante 15 años el programa literario de televisión más famoso de Francia, es hoy más popular que cualquiera de los escritores que ha entrevistado a lo largo de su trayectoria profesional. "La televisión es así", dice resignado, y los editores, que lo sabían, soñaban con que Pivot hablará de sus libros los viernes por la noche. Al día siguiente, las ventas se disparaban. Pivot, que se ve como una especie en extinción, se muestra pesimista respecto al futuro de la cultura en la pequeña pantalla. "La televisión no sirve para promocionar la cultura clásica, porque con los años ha creado su propia cultura", dijo el lunes por la noche en Gerona.Pivot, que participó en un debate sobre televisión y cultura, se mostró contundente: "La televisión no es una Universidad". Para Pivot, la supervivencia de la cultura en la pequeña pantalla es incierta. "En Francia los programas culturales sólo tienen dos o tres millones de telespectadores, no más. Nos engañamos si creemos que la gente espera ansiosa el programa cultural de la semana. Está claro que prefieren telefilmes estadounidenses. Estoy convencido de que, con los años, la cultura pasará a las cadenas temáticas", aseguró.

Bernard Pivot es gato viejo. En poco más de media hora tenía al auditorio en el bolsillo. Cosa que no consiguieron sus interlocutores, el editor Jorge Herralde, los escritores Emili Teixidor y Josep Maria Espinás y el periodista Ramon Miravitlles, quienes intentaron filosofar sobre la televisión y realizar largas reflexiones sobre el medio. Línea en la que Pivot no quiso entrar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de septiembre de 1994