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Tribuna:CUMBRE FINANCIERA EN MADRID

La asistencia financiera del FMI / y 2

La innovación y el cambio en el Fondo sólo pueden tener éxito si favorecen, y no perjudican, el carácter generador de confianza que tiene el FMI

La generación de confianza es un elemento esencial del papel que desempeña el FMI como supervisor del Sistema Monetario Internacional (SMI) y asesor en materia de política económica para todos los países miembros. Sin embargo, el buen asesoramiento y la adopción de medidas acertadas no siempre bastan para producir buenos resultados económicos.Un hecho fundamental de la vida económica es que, por muchos recursos con que cuente una economía y por hábiles que sean los responsables de la política económica de un país, inevitablemente se encuentran en el camino escollos y baches. Éstos crean dificultades, el FMI está pronto a ayudar a resolverlas, en la medida en que las soluciones se conformen a las normas estipuladas en el código de conducta de la institución. Son el reconocimiento general de esto, junto con la asistencia financiera del FMI, proveniente principalmente de los recursos de capital de los miembros los que permiten que la institución tenga un efecto único -y a menudo sustancial- de generación de confianza.

La generación de confianza requiere garantías. Uno de los objetivos del FMI, estipulados en el Convenio, Constitutivo, es: "Infundir confianza a los países miembros, poniendo a su disposición temporalmente y con las garantías adecuadas los recursos generales del FMI, dándoles así oportunidad de que corrijan los desequilibrios de sus balanzas de pagos sin recurrir a medidas perniciosas para la prosperidad nacional o internacional".

"Garantías adecuadas" significa la seguridad de que el país prestatario reembolsará a tiempo al FMI los préstamos recibidos. Para una institución que otorga préstamos a medio plazo y no a largo plazo, el reembolso oportuno de los fondos garantiza que los recursos roten y estén a disposición de otros países que los necesiten.

Pero, ¿cómo puede la comunidad internacional tener la seguridad de que un prestatario reembolsará a tiempo los préstamos recibidos del FMI? La respuesta está en el controvertido cocepto de condicionalidad.

En lo que atañe al FMI, el origen de su condicionalidad es la necesidad de que el FMI proporcione financiamiento "con las garantías adecuadas". La condicionalidad es el marco establecido en forma cooperativa por los miembros que permite a los prestamistas, donantes, inversionistas y agentes del comercio internacional decidir dónde y cuándo comerciar o invertir con confianza. Es decir, cuando el FMI da su aprobación a la política económica de un país por 12, 24 o 36 meses, otros proveedores de fondos estarán más dispuestos a darle financiación. Es el papel catalizador del FMI.

Los montos de financiamiento adicional no son insignificantes. Según las cifras más recientes, cada dólar de asistencia del FMI a los países de bajo ingreso ha generado entre 8 y 23 dólares de financiamiento externo adicional no vinculado a proyectos. Esto incluye financiamiento oficial en forma de donaciones estatales, préstamos, créditos a la exportación y alivio de la carga de la deuda. También se incluyen flujos de inversión privada y otros ingresos no oficiales de capital. Igualmente, el respaldo financiero del FMI a los países de Europa central y oriental y de la antigua Unión Soviética, que han adoptado sólidos programas económicos, también ha tenido un efecto multiplicador.

En un sentido más amplio, no hay razón para que el impacto de la confianza que debe generar la aplicación rigurosa de un programa respaldado por el FMI se limite a los prestamistas o inversionistas extranjeros. El objetivo de generación de confianza se ha reflejado también en muchas de las modificaciones de las reglas, los procedimietos y los mecanismos financieros del FMI en los últimos 50 años. La historia de la creación de nuevos servicios financieros está llena de sorprendentes innovaciones. Una de las innovaciones fundamentales, introducida a comienzos de los años cincuenta, fue el acuerdo de giro o stand-by, que llegó a ser -y sigue siendo- el instrumento básico del respaldo financiero del FMI para los países que ponen en práctica programas encaminados a superar sus dificultades de balanza de pagos. Este instrumento no estaba previsto en el Convenio Constitutivo original; fue creado de manera pragmática como un instrumento que se consideró el más adecuado para generar confianza.

Entre otras innovaciones del FMI figuran: la creación, en los años sesenta, del servicio de financiamiento compensatorio para asistir a los países en desarrollo que sufren los efectos de conmociones externas debido a su dependencia de uno o varios productos básicos de exportación; el servicio ampliado del FMI creado en 1974, en virtud del cual se amplió por primera vez el periodo de reembolso, de 5 a 10 años; los sevicios financieros del petróleo, creados para ayudar a los países miembros a hacer frente a las conmociones causadas en 1973 por las alzas de este producto; el servicio de financiación suplementario, creado para dar más financiación a los países miembros cuando los recursos propios del FMI habían resultado insuficientes; el servicio reforzado de ajuste estructural, que ofrece ayudas para la balanza de pagos a los países de bajo ingreso a una tasa de interés de carácter concesionario y el sercicio para la transformación sistemática, creado para ayudar a los países miembros en transición a llevar a cabo sus reformas cuando aún no están en condiciones de hacer uso del clásico stand-by o del servicio ampliado.

Aumentar la confianza

Cada uno de estos mecanismos fue creado con rapidez. Se crearon basándose en el consenso unánime del Directorio Ejecutivo, una vez que había quedado en claro que se necesitaba y justificaba, conforme al Convenio Constitutivo, que el FMI creara nuevos mecanismos para incrementar la confianza en la política de los países miembros y encauzar recursos adicionales para hacer frente a nuevas situaciones y dificultades.

Algunos de los que se reúnen para conmemorar el cincuentenario del FMI se mostrarán partidarios de métodos nuevos o diferentes que la institución debería adoptar para cumplir sus funciones, por ejemplo, respecto a la estabilización de los tipos de cambio de las principales monedas de reserva o con respecto al papel del FMI en los países en desarrollo. Sin duda, estas sugerencias serán objeto de la máxima atención entre los asistentes a las reuniones. Pero es importante tener en mente la enseñanza fundamental de los últimos 50 años: la innovación y el cambio sólo puede tener éxito si favorecen -y no perjudican- el carácter generador de confianza que tiene el FMI. Hasta ahora, las innovaciones no sólo han preservado este carácter de la institución, sino que lo han reforzado. Así debe ser porque, en última instancia, la confianza es la moneda fuerte del FMI.

Shailendra J. Anjaria es director del Departamento de Relaciones Externas del FMI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 1994

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  • Cada dólar de asistencia a los países de bajo ingreso ha generado entre 8 y 23 dólares de financiación externa adicional