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La mitad de los 'ruidómetros' mide niveles superiores a los aceptables

La red automática de medición de la contaminación acústica que escucha los ruidos en seis enclaves madrileños ha comenzado a cantar sus datos después de silenciarlos durante mes y medio. De las mediciones oficiales, facilitadas ayer a este periódico por primera vez, se desprende que la estación más maltratada es la de la plaza de Castilla, que, según el departamento municipal de Niveles Sonoros, sufre una contaminación acústica alta.Las estridencias de este importante nudo urbano dispararon el 'ruidómetro' allí instalado hasta los 68,5 decibelios, según la valoración proporcionada -un promedio de los ruidos auscultados durante las 24 horas del pasado miércoles- Mientras durante el día (de 8.00 a 22.00) los ruidos subieron hasta los 69,9 decibelios, el termómetro acústico bajó a 65 durante la noche. Los medidores de las Escuelas Aguirre (junto al Retiro) y de la plaza de Legazpi sufrieron una contaminación acústica media (66,2 y 65,7 decibelios, respectivamente). Según la Organización Mundial de la Salud, el nivel de ruido tolerable para el hombre está en 65 decibelios.

La red consta de seis orejas móviles y cuatro fijas. Las de Barceló (64,3), plaza de Manuel Becerra (62,6) e Isaac Peral (63,2) midieron una contaminación acústica baja.

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