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A MARTILLAZO LIMPIO

Para Mauro Cereda, un chico normal de 20 años, que vive cerca de Bérgamo se han acabado las vacaciones. Sus padres se recuperan de los martillazos que les propinó el miércoles, poco antes de marcharse al mar con dos amigos en el coche de su progenitor. Éste, Luigi Cereda, 53 años, le despertó para que comprara el periódico; su hijo no se lo pensó dos veces y le golpeó la cabeza. Idéntica suerte corrió la madre. Después de su hazaña, Mauro cogió el equipaje y se marchó. Su impunidad duró hasta que le cortaron el paso los carabineros. El chico no opuso resistencia, mostrándose tan dócil como dicen que siempre fue.-

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