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Tribuna:

Tortas en el amistoso España-Canadá

Dos jugadores descalificados, Andrés Jiménez y Quique Andreu, una falta técnica a otro, Villacampa, y una monumental tangana fue el bagaje del primer partido amistoso de España en Canadá, en el que la selección española salió derrotada por la arifitriona del próximo Mundial -92-81- El encuentro de preparación para el Campeonato del Mundo se disputó en Hamilton ante 2.800 espectadores.La dureza de los canadienses y la pasividad arbitral, en algunos momentos, estuvieron a punto de transformar un encuentro amistoso en un altercado de con secuencias imprevisbles.

Un puñetazo de Spencer- McKay sobre Alberto Herreros, a cuatro minutos del final, produjo un enfretamiento entre los dos equipos. Una vez que el puño de Mckay surcó el aire, los dos banquillos saltaron como un resorte y la pelea se generalizó en décimas de segundo con golpes para todos los gustos. El agresor corrió hacia el vestuario mientras Herreros caía herido con un corte en la lengua sin mayores consecuencias.

No fue la primera brusquedad del partido, ya se habían registrado varios conatos de pelea entre diferentes jugadores, pero el puñetazo de McKay fue la chispa que desató la tensión acumulada durante todo el encuentro.

Después del altercado, los árbitros decretaron la expulsión de Andreu y Jiménez y, sólo tras unos momentos de duda, decidieron aplicar la misma sanción a McKay. El partido llegó en ese momento al punto que todos habían presagiado tras las primeras acciones, después de que Mike Smerk lanzara un codazo a Orenga que no llegó a impactar en el rostro del jugador. Se llegó incluso a pensar que el equipo español podía abandonar la pista. En este sentido, las palabras de Pedro Antonio Martín, vicepresidente de la Federación Española de Baloncesto, fueron bastante aclaratorias: "Nunca pensamos en la retirada a pesar de lo que estábamos viendo, aunque en algún momento se hizo algún gesto que pudiera indicar lo contrario".

Según Martín, "lo realmente importante era terminar el partido para que no hubiese ningún lesionado y se evitasen incidentes entre los jugadores que, desgraciadamente, luego se produjeron".

Entre los técnicos españoles se hablaba de la necesidad de que en estos partidos amistosos, los equipos visitantes siempre cuenten con un colegiado de su país y así evitar ponerse en manos de dos árbitros de la nacionalidad del equipo anfitrión. Lolo Sainz, entrenador de la selección nacional, declinó hacer declaraciones. Miguel Ángel Martín, ayudante de Sainz, sí mostró su indignación: "Desde el minuto dos se veía venir lo que sucedería después, porque el entrenador canadiense no paraba de protestar airadamente por tonterias". Al final, la selección regresó a Toronto, ciudad donde está concentrada, sin ningún lesionado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de agosto de 1994