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El benjamín de los viejos cantautores

Luis Pastor presenta un disco en el que recrea en clave acústica las canciones más significativas de este compositor extremeño-vallecano

Luis Pastor (Berzocana, Cáceres, 1952), presenta hoy en Libertad 8 su nuevo disco, La torre de Babel, grabado en directo en un café cacereño del mismo nombre. No será un concierto, sino una tertulia con amigos y comentaristas musicales. En el álbum se recrean en clave acústica las canciones más significativas del intérprete y compositor extremeño-vallecano, que ha contado con la colaboración de Antonio Toledo, habitual guitarrista de Javier Ruibal, y con los coros de Lourdes Guerra.Es su décimo álbum. Ya tiene todo a punto para volver al estudio con una nueva obra, Diario de a bordo, con letras propias y música del novísimo Pedro Manuel Guerra (que acaba de llegar de Brasil, donde ha grabado su primer disco con los músicos de Chico Buarque). En los próximos meses se reeditan en compacto cinco discos que sólo estaban en vinilo. Sin representante ni oficina de promoción, Pastor tiene ya firmadas 20 galas para el verano. Es decir, un retorno fulgurante, aunque él afirma: "Nunca me he ido. Siempre he estado ahí. Soy algo así como el benjamín de los viejos cantautores, quizá el nexo con el relevo, con los nuevos. Como dice Eduardo Galeano, tenemos un espléndido pasado por delante".

Un resistidor

En su rostro hay un permanente esbozo de sonrisa pícara y tierna. Es un resistidor, un bregador tenaz que ha sabido mantenerse contra viento y marea, evolucionando sin cesar, buscando siempre. Lleva 10 años enganchado a la música brasileña y a los ritmos africanos que le llegaron vía Portugal. Es seguidor acérrimo de Djavan, Milton Nascimento, Astrud Gilberto, Caetano Veloso ("el artista que más me ha impresionado en un escenario"). Sus escritores de cabecera son Fernando Pessoa y Federico García Lorca.

Además de cantar en teatros y pabellones deportivos, Pastor acostumbra a actuar en cafés. La semana pasada lo hizo en el Foro con Antonio Toledo. El público no les dejaba abandonar el escenario. "Los cafés cantantes", dice, "son un escaparate donde se está haciendo la música de base. Las instituciones deberían ayudar de forma estable a estos locales que, además, están creando muchos puestos de trabajo. Si no fuera por estos bares, Madrid sería un desierto cultural. Los centros culturales de los barrios y de los pueblos están vacíos. Los cafés son desde hace años una auténtica alternativa a la desidia oficial".

Para él, Madrid se está convirtiendo en una Babel: "Donde mejor se está plasmando la cosmópolis es en la música, auténtico adelantado social en contra de la xenofobia. La música es tolerancia, aceptación, cruce y mestizaje

Unos versos que escribió recientemente pudieran ser su autorretrato: "Hablamos tantas lenguas, / lenguamos tantas palabras, / palabreamos tantas ideas, idealizamos tantos sueños, soñamos tantos olvidos, olvidamos tantas melodías, melodiamos tantos corazones, / corazonamos tantas sospechas, / sospechamos tantas músicas, / musicamos tanta vida".

Luis Pastor presenta hoy su disco La torre de Babel en el bar Libertad 8 (calle de la Libertad, 8), a las 20.30.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de junio de 1994