El Triatlón de Madrid derrota a la mitad de sus participantes
El Triatlón de Madrid (1.500 metros de natación, 40 kilómetros en bicicleta y 10 de carrera) resultó ser una modalidad tan bella como dura. De los 290 deportistas que tomaron la salida llegaron a la meta 143. Los participantes, conocidos como los atletas de hierro, justificaron así su fama de superhombres capaces de manejar su cuerpo en medios tan dispares como el agua, el aire o la tierra. La perfecta organización corrió a cargo de Mapoma.El vencedor fue el madrileño Pablo Sáez, estudiante de Derecho, de 27 años, del equipo Macario-Mindinet, que superó al segundo clasificado, Javier Llovet, a falta de cuatro kilómetros para la meta. Tercero fue el bombero Marcos Barrante. En féminas, la mejor fue Virginia Berasegui. El campeón Pablo Sáez estaba exultante con la victoria: "Ha sido durísimo porque todo se ha decidido en el tramo final". La prueba comenzó a las 9.30 con el chapuzón en el sucio lago de la Casa de Campo. A pesar de la limpieza efectuada por los bomberos, los deportistas se quejaron de la suciedad del agua. "Daba miedo nadar sin ver más de un metro", comentó Jesús Moreno, un triatleta de 24 años.
A continuación, los participantes se subieron a las bicicletas para rodar 40 kilómetros. En esta fase, la mecánica desarrolla un papel decisivo. Algunas bicicletas son un puro espectáculo: manillares con llamativos prolongadores, modernas ruedas lenticulares y artilugios concebidos para propulsar a los triatletas que llegan a rodar 60 kilómetros / hora. Tras dejar el sillín, los participantes afrontaron la transición más difícil y comenzaron a trotar hasta el final, después de escalar con sus zancadas el cerro de Garabitas.


























































