Ir al contenido
_
_
_
_
Cartas al director

Entre la confusión y el sueño

Ayer, la guerra del Golfo; hoy, Sarajevo. El mundo occidental, encajonado por sus posturas contradictorias o por su indiferencia a lo que pasa a su alrededor, se halla en una mala posición que le deja molesto e indispuesto.Es el reino de la confusión que ilustra brillantemente en las películas occidentales del Festival de Cannes (12-13 de mayo de 1994). El caso perfecto es ¡Bosnia!, de Bernard Henry Levy, donde muestra que Occidente no quiere participar para parar la barbarie. Y así lo indica el cineasta con ironía en esta película: "Desde luego, no hay petróleo como en Kuwait".

En el mundo oriental, Anatolia, el levante, donde el alma está todavía intacta, se habla de la vida y de la supervivencia. Las películas orientales propuestas en este festival tienen un frescor juvenil.

"Comer, beber, amar", tres elementos primarios sitúan la vida de Destino, del indio Shaji Kanun; de La gente del arrozal, del camboyano Rithy Pan; de Vivir, del chino Zhang Yimon, y de Eat, drink, man and woman, del coreano Ang Lee.

Desgraciadamente, aquí en España, entre la confusión y el sueño, habrá que esperar al año 2000 para ver estas películas y otras tan interesantes como (y sólo para citar algunas) Los silencios del palacio, de la tunecina Mufida Tatli; Sol engañador, del ruso Nikita Mijalkov; Por en medio de los olivares y La vida continúa, del iraní Abbas Kiarostarni-

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_