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La Junta aplaza indefinidamente la presentación del comprador de Gillette

La Junta de Andalucía ha aplazado indefinidamente la presentación del anunciado inversor vasco que iba a absorber la plantilla afectada por el cierre de Gilette con la creación de una nueva planta, según anunciaron ayer fuentes del Gobierno andaluz. El Ejecutivo asegura que prefiere mantener en secreto la identidad de este industrial. Según el comité de empresa, las negociaciones se trasladarán a Madrid; pero no han dejado de aparecer temores de que el anuncio del nombre no pasó de ser una baza electoral del última hora.En esta versión coincide el responsable de la consultora vasca Saico, Pedro María Pérez Boílos, que ha negociado la compra de Gillette con la Junta. Éste aseguró ayer que, de alguna manea, se ha sentido utilizado por el Gobierno andaluz y que la publicidad en plena campaña electoral les ha obligado a aplazar la operación indefinidamente. "Me parece poco serio, precipitado y no venía a cuento dar publicidad al tema. El primer sorprendido he sido yo. Dudo mucho que la gente a la que represento le interese seguir", afirmó.

El industrial vasco Pedro María Pérez Boíllos es el empresario que ha negociado con la Junta de Andalucía la adquisición de Gillette y de la absorción de la "gran mayoría" de los 242 operarios de la fábrica que la multinacional estadounidense tiene en Sevilla.

Electoralismo

El consultor vasco ha mantenido tres reuniones con los representantes de la Junta de Andalucía. El último encuentro tuvo lugar el pasado miércoles en Madrid y a él asisitó el director general de Industria del Ejecutivo autónomo, Julio Alba. Poco después, el mismo día del cierre de la campaña electoral, Alba confirmó que la creación de la nueva empresa estaba garantizada.

La Junta de Andalucía había previsto para hoy la presentación de la alternativa gestionada entre el Ejecutivo autonómico y la multinacional Gillette para hacer frente a los despidos causados por la clausura de la fábrica de Alcalá de Guadaira (Sevilla).

Esta opción, según anunció Julio Alba, era la creación de una nueva planta a cargo de un ingeniero vasco propietario de un grupo de siete empresas del sector químico. Aunque se mantenía en secreto el nombre de éste, se había anunciado que hoy sería dado a conocer.

El comité de empresa mantiene que desconoce la solución propuesta para la mayor parte de la plantilla y que se está negociando al margen de ésta.

La nueva planta acogería a la mayor parte de los 242 actuales trabajadores de Gillette de los que 38 se jubilarían anticipadamente y otro grupo, sin determinar, presentaría su baja con una indemnización de 65 días por año trabajado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 1994