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El Athletic ya está en Europa

El Athletic obtuvo la recompensa europea en un partido marcado por el suspense y en pleno -ataque de nervios bajo la connivencia del Barcelona con su rotunda victoria frente al Sevilla. El partido congregó todos los alicientes: espíritu agonístico, virtuosismo técnico, entrega y voluntad ofensiva junto a una considerable abulia defensiva. El Tenerife, con un gol en contra a los cuatro minutos, desplegó todas sus artes en el manejo del balón mientras el Athletic, con jugadas al contragolpe tuvo una frescura singular. De no ser por el balón extremo de los puntos el partido hubiera ocupado algunos renglones del historial de San Mamés.Valdano y Heyrickes, ambos de despedida, ejecutaron hasta el último detalle su voluntad ofensiva. El emparejamiento Guerrero-Redondo era toda una apuesta por la creatividad en detrimento de actitudes más rácanas. Salvo una tarascada del argentino, cada cual disfrutó del balón cuando lo tuvo en un concurso de habilidades digno de dos estrellas. El argentino exhibió poderío físico, verticalidad y una presencia insultante en todas las parcelas el campo. Guerrero se mueve con más lentitud pero sus pensamientos discurren a velocidad de vértigo.

El Tenerife afrontó el partido con un gol en contra por su indolencia defensiva. La jugada de Ciganda resultó prodigiosa pero la libertad de Valdano en el área fue de auténtico clamor. El segundo gol de Valverde aseguró el botín rojiblanco y el Athletic se confió al Barcelona en una peligrosa suerte de sobresaltos espeluznantes. El Tenerife, con la motivación a flor de piel, se adueñó del partido y perseveró en el empeño por incluir al Athletic en su particular club de damnificados. En el primer tiempo amagó. con dos remates de Aguilera y Paqui; en el segundo el Tenerife pasó de la amenaza a la rotundidad. César Gómez aprovechó un caracoleo de Latorre y Dertycia cumplió la tradición con un segundo gol.

Los nervios del resultado rompieron el partido y acabaron con Guerrero, que en el momento culminante falló un discutible penalti, que Ciganda corrigió en un acceso de fortuna tras el rechace de Manolo. Todo era agonía, ambición tinerfeña y temor rojiblanco. La fiesta del fútbol dio paso a la fiesta del resultado que lleva al Athletic a Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 1994