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Renovadores y guerristas pactan que la secretaría de la FSM sea para Lissavetzky

El acuerdo entre renovadores y guerristas en la Federación Socialista Madrileña (FSM), que hoy concluye su séptimo congreso, se alcanzó ayer sobre las diez y media de la noche, sólo 15 minutos después de que se reanudase la negociación tras el partido Real Madrid-Barcelona. Solventados los escollos previos -fundamentalmente tras renunciar Juan Barranco a la candidatura a la secretaría general- la jornada de ayer fue un cúmulo de fricciones menores para decidir el reparto de los 10 puestos clave de la nueva ejecutiva. La secretaría general queda en manos de Jaime Lissavetzky, consejero de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid.

Pese a los problemas de los renovadores para designar a sus candidatos a la ejecutiva, el pacto logrado entre Joaquín Leguina y José Acosta elevó a la secretaría general a Lissavetzky, que, según anunció Leguina, abandonará su actual responsabilidad como portavoz del Ejecutivo regional.El acuerdo de los dos sectores consiste en que esos cargos se repartan a medias. Los guerristas se hacen con la presidencia (en la que permanecerá Acosta), la secretaría de Organización (continuará Francisco Cabaco), la secretaría de Política Institucional (Jorge Gómez), la de Relaciones con la Sociedad y la de la Mujer.

Los renovadores, además de la secretaría general, se quedan con la vicesecretaría para Pedro Sabando, y las secretarías de Estudios y Programas, Administración y Finanzas, y Formación. Aunque los interesados se esmeraron en que pareciese que las fuerzas quedaban equilibradas, los renovadores han salido dañados de este congreso. En las sesiones celebradas este fin de semana en el centro escolar de San Fernando, los renovadores han tenido que luchar con sus teóricos aliados de Izquierda Socialista y con otros dirigentes a los que no ha sentado nada bien que Leguina haya designado sin votación a Lissavetzky.

Entre la madrugada, la mañana y la comida del viernes se fraguó el primer consenso entre renovadores y guerristas. Barranco se retiró de la disputa por la secretaría general y cuando comenzó el congreso ya se sabía que Lissavetzky sería desde hoy el nuevo secretario general. El congreso, en teoría, había terminado antes de empezar.

Leguina declaró ayer que el acuerdo conseguido "asegura un funcionamiento distinto a partir de mañana en la FSM". Leguina afirmó que Acosta y él pasarán a "un cómodo, y segundo plano".

El presidente madrileño indicó que no remodelará su gobierno, aunque Lissavetzky dejará de ser el portavoz "para que no se mezclen los discursos institucional y político".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de mayo de 1994

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