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FÓRMULA 1: GRAN PREMIO DE SAN MARINO

Ratzenberger fallece tras un brutal accidente cuando iba a más de 300 por hora

La fórmula 1 volvió a vestirse de luto. La lista de víctimas que se han cobrado los grandes premios de la especialidad reina del automovilismo se amplió ayer con el nombre del piloto austríaco Roland Ratzenberger. Un brutal accidente durante la segunda sesión cronometrada para el Gran Premio de San Marino, que se disputa hoy (13.45 Tele 5) en el circuito de Imola, acabó con la vida del modesto piloto: que este año había conseguido el presupuesto para disputar cinco pruebas con la nueva escudería Simtek-Ford.

Se llevaban 19 minutos de la última sesión de entrenamientos. El coche de Ratzenberger abordaba la curva Villeneuve a más de 300 kilómetros por hora. El alerón delantero izquierdo de su monoplaza salió despedido. El piloto austríaco perdió por completo el control del vehículo, cuyo lado izquierdo impactó de forma brutal contra un muro. El coche recorrió todavía más de 200 metros. En su interior, la cabeza de Ratzenberger, ya sin conocimiento, iba de un lado hacia otro. El monocasco del Simtek presentaba un enorme agujero en su parte izquierda. El casco del piloto estaba destrozado en su parte posterior.A pesar de la rapidez de la asistencia médica y de que fue transportado en un helicóptero mientras recibía los primeros auxilios, Ratzenberger, de 31 años, falleció poco después de una hora en el hospital Maggiore de Bolonia a causa de diferentes lesiones cerebrales.

El accidente causó una gran consternación entre los pilotos de todas las escuderías y muy especialmente en el finlandés J. J. Lehto (Benetton-Ford), que se negó a proseguir con los entrenamientos, actitud que fue seguida también por el brasileño Ayrton Senna (Williams-Renault) y el alemán Michael Schumacher (Benetton-Ford), entre otros. En un primer momento, Alessandro Benetton, hijo del propietario de la escudería italiana, manifestó la intención de la misma de no alinearse en el Gran Premio, aunque posteriormente reconsideró su postura.

Seguridad polémica

Los riesgos que asumen los pilotos de fórmula 1 han aumentado de forma notable esta temporada. Las velocidades que alcanzan son cada vez más importantes, y los monoplazas, privados de suspensión activa, se desestabilizan al menor defecto de la pista. No se registraron apenas incidentes en los dos primeros grandes premios, tal vez porque sus trazados eran poco rápidos. Sin embargo, en Imola sucedía todo lo contrario, y ya el viernes el brasileño Rubén Barichello (Jordan) sufrió un grave percance del que salió ileso de forma milagrosa. Incluso Senna ha rodado este año fuera de la pista.La Federación Internacional del Automóvil había logrado frenar la escalada de accidentes mortales después de que en 1982 falleciesen el canadiense Gilles Villeneuve en Zolder (Bélgica) y el italiano Ricardo Paletti (Osella) en el Gran Premio de Canadá. Además de ellos, los nombres más recientes que habían engrosado la lista eran los del sueco Ronnie Peterson (Lotus, 1978, en Italia), el británico Tom Pryce (Shadow, 1977, en África del Sur), el estadounidense Mark Donohue (March-Penske, 1975, en Austria), el austriaco Helmut Koinigg (Surtess, 1974, en Estados Unidos), el británico Roger Williamson (March, 1973, en Holanda), el francés François Cevert (Tyrrel, 1973, en Estados Unidos), el austríaco Jochen Rindt (Lotus, 1970, en Italia) y el británico Piers Courage, (De Tomaso, 1970, en Holanda).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1994