GENTE
Rupert Hadow,
el explorador británico que quería ser el primer hombre en llegar a pie y en solitario al polo norte (véase EL PAÍS del 9 de marzo pasado), ha tenido que renunciar a su propósito. Desde un lugar remoto del Ártico canadiense, Hadow anunció que había pedido por radio que le recogiese un avión , ya que en 23 días sólo había cubierto 46 kilómetros de los 768 previstos. "Creo que no valía la pena morir en el intento", declaró.-


























































