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Sábado Santo... o sucio

El año de menor consumo de los últimos tiempos ha marcado también el día menos derrochador. El pasado 10 de abril se marcó el mínimo anual, con tan sólo 0,983 hectómetros cúbicos. Pero se debió a una campaña de mentalización. Tradicionalmente, en Semana Santa se gasta menos, como si el líquido pasase a ser sagrado. Quizá se debe a que muchos ciudadanos cierran la llave de paso del agua, para tomarse unas vacaciones. El pasado Sábado Santo el caudal medio se redujo a 11,38 metros cúbicos por segundo: apenas un gusano de agua de un metro cuadrado de sección y la longitud de un autobús se deslizaba cada segundo desde los embalses.El 20 de julio, el día de máximo consumo, los madrileños se bebieron 1,729 hectómetros cúbicos. Casi el doble, pero todavía poco si se compara con el 27 de junio de 1991. Ese día se escaparon por los desagües 2,431 hectómetros: otro gusano cada segundo, pero de más de 33 metros de largo.

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